Tequio y Política


Luis Echeverría Álvarez
  • En el 50 Aniversario de la masacre de Tlatelolco, el Congreso grabará con Letras de Oro su recuerdo
  • ”Al Movimiento Estudiantil de 1968”, frase que se grabará en el Muro de Honor de la Cámara de de Diputados
  • Gustavo Díaz Ordaz, como Presidente, y Luis Echeverría como Secretario de Gobernación, los responsables
  • En diciembre de 1965, Díaz Ordaz, envía señales ominosas al reprimir a los médicos del país
  • Fueron 80 días los que movieron a México para llegar al punto de inflexión del quiebre del sistema de partido único
  • Durante décadas hubo un divorcio no oficial entre sociedad y gobierno; soberbia y autoritarismo, los factores
  • El 2 de octubre de 1966, dos años antes de lo ocurrido en Tlatelolco, estudiantes de la Nicolaita fueron reprimidos

Fouché

MENSAJES OMINOSOS DE DÍAZ ORDAZ Y ECHEVERRÍA

Durante 1968 solamente se requirieron  80 días o menos de tres meses para que México se moviera y llegara a un punto de inflexión o al punto de quiebre del principio del fin del sistema político mexicano.

La irracionalidad, la soberbia del poder y en el poder, el autoritarismo oficial, la ausencia de argumentos, lo sobrado de la intolerancia, entre muchas otras cosas, provocaron que un simple enfrentamiento entre estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional, pusiera en entredicho la falta de capacidad gubernamental para confrontar o resolver un problema entre jóvenes estudiantes.

La sociedad nacional estaba acostumbrada a vivir bajo el terror del autoritarismo. El miedo era la moneda corriente para controlar, someter y “gobernar”.

Los gobiernos pos revolucionarios encontraron la fórmula para mantener estable un país que estaba emergiendo de las cenizas, así como el Ave Fénix, cada 500 años.

El sistema de partido único funcionaba, la máquina de la democracia inducida y, en no pocas veces, impuesta, estaba bien aceitada. El Partido Revolucionario Institucional, sin adversario al frente, hacía y deshacía… Nada, nadie, podía alzar la voz, pues los mecanismos represivos, no se veían, pero se dejaban sentir cuando era necesario.

Los Juegos Olímpicos de octubre de 1968, para el oficialismo, parecía ser la cereza del pastel de un país en plena tranquilidad y con un gobierno eficiente y capaz. Todo era calma en la superficie, sin embargo, se registraba un descontento social en varios sectores clave del país… La represión a los ferrocarrileros, la represión a los médicos, las protestas de electricistas, maestros de primaria, telegrafistas, campesinos y petroleros, en el pasado mediato e inmediato, se dejaban sentir.

Días antes de que Adolfo López Mateos, le entregara el poder a Gustavo Díaz Ordaz (noviembre de 1964), empezaron a llegar señales ominosas de lo que sería la administración 1964-1970.

Gustavo Díaz Ordaz

INICIA MOVIMIENTO DE MÉDICOS INCONFORMES

En noviembre de 1964, el movimiento médico comenzó cuando los residentes e internos del Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE reclamaron el pago de los aguinaldos atrasados y 206 de ellos fueron despedidos.

En respuesta a los despidos, se formó la Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos (AMMRI), que comenzó a organizar paros que para el día 26 de ese mes ya abarcaban a 40 hospitales del ISSSTE, Seguro Social y Ferrocarriles.

El 10 de diciembre Gustavo Díaz Ordaz, ya como Presidente de la República, prometió estudiar sus peticiones de aumento de sueldos y participación en la elaboración de planes de estudios, con lo que el 15 se levantó el paro.

Sin embargo, se inició una campaña de desprestigio contra el movimiento y el gobierno rompió las pláticas de avenimiento. Ante ello, los médicos titulados respondieron formando la Alianza de Médicos Mexicanos Asociación Civil (AMMAC), que luego absorbió a la AMMRI.

La AMMAC inició otro paro el 13 de enero de 1965, formulando ya no sólo demandas de aumento salarial, sino también de carácter laboral más general.

Díaz Ordaz, prometió nuevamente negociaciones, con lo cual se levantó el paro el 27 de enero. No obstante, la oferta de retabulación salarial no fue satisfactoria.

El 19 de abril de 1965, estalló otro paro que se mantuvo hasta el 3 de junio y se celebró otra reunión con Díaz Ordaz, que sólo resolvió un aumento mínimo de sueldos pero ninguna otra demanda.

Ante ello, los médicos realizaron una manifestación el 20 de abril que fue atacada por grupos de choque de la FSTSE. El 14 de agosto se inicia un paro de residentes y el 23 uno de médicos titulados.

El 26 de agosto hay otra gran manifestación, pero esa noche la policía tomó los hospitales “20 de noviembre”, “Rubén Leñero” y “Colonia”, sustituyendo a los paristas con médicos militares.

Al día siguiente las enfermeras del 20 de Noviembre fueron secuestradas por los grupos de choque de la FSTSE.

Cientos de médicos, los más activos en el movimiento, fueron despedidos y sus líderes encarcelados, así funcionaba el gobierno de partido único, así era el pensamiento de quienes manejaban al país a discreción de los hombres del poder… Soberbia y autoritarismo… Autoritarismo y soberbia.

Entre sociedad y gobierno, pues, en aquella época había un divorcio no oficial, no escrito, no firmado.

UN PROBLEMA QUE GDO Y LEA CONVIRTIERON EN TRAGEDIA

El movimiento de 1968 en México, fue un movimiento socialen el que además de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, El Colegio de México, la Escuela de Agricultura de Chapingo, la Universidad Iberoamericana, La Universidad La Salle, La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, así como la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, también lucharon profesores, intelectuales, amas de casa, obreros, campesinos, comerciantes y profesionales de la Ciudad de México, antes Distrito Federal, de Puebla, Oaxaca, Sinaloa, Veracruz, Nuevo León, Michoacán, Coahuila y Durango.

Todos ellos, integraron el movimiento a través del Consejo Nacional de Huelga, CNH,

constituidos en el órgano directriz del movimiento denominado Consejo Nacional de Huelga  (CNH). El movimiento contó con un pliego petitorio del CNH al Gobierno de México de acciones específicas como la libertad a presos políticos y la reducción o eliminación del autoritarismo.

El movimiento buscaba un cambio democrático en el país, mayores libertades políticas y civiles, menor desigualdad y la renuncia del gobierno del Partido Revolucionario Institucional, organismo al que consideraban autoritario.

El estado mexicano caracterizó el movimiento como el intento de derrocar al gobierno, instaurar un régimen “comunista” como parte de un “Plan Subversivo de Proyección Internacional”, satanizándolo y después criminalizándolo, bajo el argumento de que sus participantes eran terroristas, delincuentes o un peligro para la seguridad nacional.

Por ello, fue reprimido continuamente durante el transcurso del mismo y con el fin de terminarlo, el 2 de octubre de 1968, perpetró una matanza en La Plaza de Las Tres Culturas, logrando disolver el movimiento en diciembre de ese año.

El hecho fue cometido de manera conjunta como parte de Operación Galeana. por el grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia, la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la llamada Policía Secreta y el Ejército Mexicano en contra de una manifestación convocada por el CNH.

Tanques y soldados en el Zócalo capitalino

DECLARAN A CULPABLES

De acuerdo con lo dicho por sí mismo en 1969 y por Luis Echeverría Álvarez, el responsable de la matanza fue Gustavo Díaz Ordaz.

La Fiscalía especial para los Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) de la Procuraduría General de la República, concluyó en 2006 en su Informe Histórico presentado a la sociedad mexicana, que el movimiento estudiantil “marcó una inflexión en los tiempos políticos de México, fue “independiente, contestatario y que recurría a la resistencia civil”,  y se potenció “con las demandas libertarias y de democratización que dominaban el imaginario mundial”.

El mismo informe concluyó que durante el movimiento, el gobierno mexicano aplicó “sus mecanismos de control y disuasión que solía utilizar frente a la disidencia social (…) lo caracterizó como subversivo y, en lugar de encontrar formas de atender las legítimas demandas, optó por reprimirlo y aniquilar a su dirigencia y al sector que consideró más combativo”.

Para ello recurrió a detenciones ilegales, maltratos, torturas, persecuciones, desapariciones forzadas, espionaje, criminalización, torturas, persecuciones, homicidios y ejecuciones extrajudiciales, caracterizando dicha fiscalía el uso de la fuerza institucional del estado mexicano como “criminal”.

MANO DE LA CIA EN EL PROBLEMA

En los hechos fue activa la asesoría, presencia e inteligencia de la CIA, bajo la Operación LITEMPO. El número de personas asesinadas, heridas, desaparecidas y encarceladas, hasta ahora es impreciso.

Algunas víctimas de dichas acciones intentaron caracterizar la masacre de Tlatelolco ante tribunales nacionales e internacionales como un crimen de lesa humanidad y en genocidio, afirmación que fue sustentada por la fiscalía mexicana, pero rechazada por sus tribunales.

También intentaron llevar a los autores materiales e intelectuales de los hechos ante la justicia.

FUE UN CRIMEN DE ESTADO, RECONOCE EL GOBIERNO

En el cincuenta aniversario de la masacre, el gobierno mexicano reconoció los hechos como un crimen de estado  y constituyó una política de reparación a las víctimas.

Algunos politólogos, historiadores e intelectuales como Carlos Monsiváis, coinciden en señalar que este movimiento y su terrible desenlace incitaron a una permanente y más activa actitud crítica y opositora de la sociedad civil, principalmente en las universidades públicas. Así como propiciar la radicalización de activistas que optaron por la clandestinidad y formar guerrillas urbanas y rurales, las cuales fueron reprimidas en la llamada guerra sucia.

En un hecho inédito, el pasado 24 de septiembre, un órgano del Estado mexicano dijo que la matanza y represión sufrida por el movimiento estudiantil del 68 se trató de un crimen de Estado que es necesario reconocer abiertamente.

Al participar en el coloquio internacional Ciudadanías en Movimiento M68, realizado en el Centro Cultural Tlatelolco (Ccut), el secretario de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), Jaime Rochín, presentó la resolución de lo que constituye la primera reparación colectiva que reconoce una de las páginas más trágicas de la historia reciente de México.

La resolución tiene, como primero de sus cinco puntos, el reconocimiento de que las acciones del gobierno tuvieron una serie de impactos y daños en el ámbito individual, pero también en el colectivo, pues se marcó la identidad de los manifestantes al señalarlos por su ideología, lo cual generó una polarización social en torno al movimiento estudiantil cuyos integrantes siguen demandando acceso pleno a la verdad, a la memoria y la justicia.

Otra de las acciones es una amplia recopilación de documentos en formato digital, integrada por decenas de acervos públicos y privados que darán cuenta de los distintos ciclos de movilización social que, desde la década de los 60 hasta la fecha, han contribuido al reconocimiento de derechos en México.

Autobuses incendiados, candidez de algunos niños

LOS HECHOS… LA CRONOLOGÍA O DE CÓMO ESCALÓ EL PROBLEMA

El 22 y 23 de julio de 1968, se registraron enfrentamientos entre alumnos de las Vocacionales 2 y 5 del IPN y la preparatoria Isaac Ochoterena, incorprada a la UNAM.

El cuerpo policiaco de granaderos disolvió el enfrentamiento, deteniendo a varios estudiantes y entrando a las instalaciones de dicha vocacional 5.

Entre el 26 al 29 de julio de 1968, varias escuelas entran en un paro de labores, los granaderos y el ejército entran a varias de las escuelas.

El 26 del mismo mes, se llevan a cabo dos manifestaciones autorizadas por el Departamento del Distrito Federal.

Cada una de ellas es convocada por diferentes agrupaciones y tienen itinerarios y horarios distintos. Una es convocada por los estudiantes del IPN en protesta por la intervención de los granaderos en la Escuela Vocacional 5 y en demanda de la desaparición del cuerpo de granaderos y la destitución de los jefes de la policía preventiva del DF, Luis Cueto y Raúl Mendiolea.

La otra manifestación es convocada por la CNED, la Juventud Comunista y las sociedades de alumnos de diversas escuelas del IPN y de la UNAM, la cual es denominada «Marcha Juvenil por el 26 de Julio», en conmemoración del XV aniversario del asalto al cuartel Moncada y en solidaridad con la Revolución Cubana.

Los organizadores de esta marcha conocen el problema de los estudiantes de la Vocacional 5, por lo que incluyen en sus mantas lemas de apoyo a sus reclamos.

Esta marcha parte a las 18 horas del Salto del Agua, continúa por San Juan de Letrán, hoy Eje Central Lázaro Cárdenas y concluye con un mitin en el Hemiciclo a Juárez.

La manifestación de los estudiantes del IPN sale a las 16 horas de la Plaza de la Ciudadela. La marcha continúa su ruta en orden y concluye con un mitin en la Plaza del Carrillón del Casco de Santo Tomás, cerca de las 19:30 horas.

En ese momento, un grupo de estudiantes opositores a la FNET se apodera del sonido para invitar a los manifestantes a ir al zócalo. La invitación es aceptada por cientos de estudiantes, quienes se organizan y emprenden el camino; toman varios autobuses, se bajan en el Panteón de San Fernando y desde aquí inician la marcha en dirección al Zócalo.

ENFRENTAMIENTO CON GRANADEROS

De esta manera, a la altura de la Torre Latinoamericana, coinciden con la manifestación de apoyo a la Revolución Cubana. Ahí se marca una línea para que ésta continúe su ruta hacia el Hemiciclo a Juárez y los del Politécnico hacia el Zócalo por la calle de Madero.

En la esquina de Madero y Palma, son atacados por granaderos y obligados a retroceder hasta la Alameda Central. Los estudiantes se dirigen al mitin que se lleva a cabo en el Hemiciclo, donde informan de la golpiza que han sufrido y piden apoyo. De inmediato, se organiza una marcha conjunta que avanza hacia la Plaza de la Constitución, vitoreando a la UNAM y al IPN y lanzando consignas a favor de la unidad estudiantil y contra los jefes policíacos y la represión.

En las calles de Palma y Cinco de Mayo, los estudiantes se encuentran de nuevo con los granaderos y la policía, bajo el mando del subjefe de la Policía Preventiva del DF, general Raúl Mendiolea Cerecero. Éste se aproxima a los manifestantes para ordenarles que se retiren «recibiendo en respuesta una lluvia de piedras».

De inmediato el general da una orden a las fuerzas policiacas. Estas se lanzan contra los manifestantes, correteándolos y golpeándolos con brutalidad «sin distinguir entre manifestantes y simples transeúntes, lo que obliga a todo el público a replegarse hasta la glorieta del Caballito.

Como resultado de la represión policiaca, hay más de 500 heridos y decenas de detenidos, entre ellos algunos extranjeros.

El procurador general de la República, Julio Sánchez Vargas, gira órdenes de aprehensión contra «personas ligadas a los desórdenes», entre los cuales se encuentran varios miembros del Partido Comunista Mexicano.

A partir de las 21:30 horas, agentes de la Dirección Federal de Seguridad, con el apoyo de elementos del Servicio Secreto y de otras policías, ocupan las oficinas del Comité Central del Partido Comunista y los talleres gráficos de la Voz de México, órgano del PCM, y aprehenden a las personas que se encuentran en las instalaciones.

En otros sitios, se toman presos, sin orden judicial, a miembros del PCM, de la Juventud Comunista y de la CNED.

En el Colegio de San Nicolás de Morelia, Michoacán, el 26 de julio estudiantes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la Federación de Estudiantes Universitarios de Michoacán, el Consejo Estudiantil Nicolaíta, entre otras organizaciones, realizan un mitin donde se repudia al gobierno y se realizan consignas en apoyo a Fidel Castro.

Detenidos por el Batallón Olimpia

BAZUKAZO A LA PREPA ISAAC OCHOTERENA

El 30 de julio de 1968, la Preparatoria 1 y 3, es atacada el 30 de julio de 1968, la Prepa 1 y 3, son atacadas y su puerta labrada del siglo XVIII, es destruida mediante un tiro de bazuca.

Días después. El 1 de agosto de ese año, el Rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, en Ciudad Universitaria, condenó públicamente los hechos izando a media asta la Bandera Nacional y se pronuncia a favor de la autonomía universitaria. Además, exige la libertad de los presos políticos, aludiendo a los estudiantes de la Prepa 1 que habían sido detenidos.

Ese mismo día encabezó por la avenida Insurgentes una marcha, donde surgió el lema conocido utilizado en ése movimiento estudiantil: “Únete pueblo”.

Veinticuatro horas después, el 2 de agosto, los universitarios descontentos por el cambio de itinerario de la manifestación del día anterior realizan dos mítines frente a la Torre de Rectoría de la Ciudad Universitaria.

En el primer mitin, los oradores piden que el rector Barros Sierra suscriba el pliego petitorio estudiantil. Dos horas después, se realiza el segundo mitin, luego de una marcha por el circuito de la Ciudad Universitaria. En este mitin, se califica de «farsa oficialista» la manifestación encabezada por el ingeniero Barros Sierra.

CONSEJO NACIONAL DE HUELGA

Se dice que la masa universitaria había sido presa de las «maniobras de la rectoría para canalizar el movimiento nada más hacia la protesta por la violación de la autonomía universitaria, pero no hacia la solución de los problemas estudiantiles contenidos en el pliego». Los oradores califican de poco combativo el discurso del rector de la UNAM y denuncian el control que se ejerció sobre los participantes, a quienes no se permitió exponer su opinión sobre el conflicto.

Así, se constituye el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El CNH se forma sobre tres principios:

1.- Sólo estarán representadas las escuelas en huelga, no en paro activo

2.- Habrá tres representantes por escuela, elegidos en asamblea

3.- No se admite la representación de federaciones, confederaciones, partidos o ligas, sólo de escuelas.

Al CNH llegan a estar representadas 75 escuelas con un total de 250 estudiantes miembros cuyas decisiones se hacían por mayoría de votos, representaba por igual a alumnas, y reducía la animosidad entre las instituciones rivales.

La Procuraduría General de la República informa que se solicitó al juez girar «orden de aprehensión contra dirigentes del PCM y de varias organizaciones filiales» y que ha consignado a siete personas relacionadas con el conflicto estudiantil por los delitos de asociación delictuosa, sedición, daño en propiedad ajena y ataques a las vías generales de comunicación.

El Partido Comunista Mexicano publica un manifiesto:

Rechaza las acusaciones en su contra; declara que hace suyas las demandas estudiantiles y denuncia a la CIA de difundir documentos apócrifos, como el titulado «La Juventud al Poder», que se presenta bajo la firma de la Juventud Comunista de México. Víctor Manuel Sánchez, fundador del MURO, critica al rector de la UNAM en una estación de radio.

Inconformidad de los médicos de aquella época

EL DIRECTOR DEL IPN ACEPTA ENCABEZAR MANIFESTACIÓN

El 3 de agosto de 1968, aparecen en los periódicos desplegados en pro y en contra del movimiento estudiantil.

La FNET, mostrando su lealtad al régimen, manifiesta que el gobierno de México es víctima de una conspiración nacional e internacional «por parte de los provocadores tradicionales organizados en las corrientes del maoísmo, y del trotskismo», quienes, dice, desde hace tiempo estaban ya preparados para el estallido de violencia, «si no en estos días, sí en las épocas en las que México ofrecerá su corazón a la juventud del mundo en la XIX Olimpiada».

La CNED declara en un manifiesto público que las «organizaciones revolucionarias de la juventud están sufriendo la furia irracional de los cuerpos policiacos». Y afirma: «el movimiento estudiantil se proyecta para derrotar la violencia y abrir nuevos cauces a la democracia».

El director general del IPN, en presencia del Comité Coordinador de Huelga del IPN, acepta encabezar la manifestación que estudiantes, maestros y autoridades de esa institución tienen programada para el lunes 5 de agosto, en protesta por la represión gubernamental y el allanamiento a centros escolares por las fuerzas policiacas y del ejército. Pero advierte que su participación está condicionada a que ninguna organización estudiantil aparezca como patrocinadora y que sólo participen estudiantes y profesores del IPN.

Tales condiciones son consideradas por los estudiantes como pretextos para no participar, pues la manifestación ha sido proyectada no sólo por los Comités de Lucha del IPN, sino también por estudiantes y profesores de la UNAM, de Chapingo y de la Normal, cuyos representantes han formado una Comisión Organizadora de la Manifestación del 5 de agosto. La FNET acuerda no participar en la manifestación; pretende levantar la huelga del IPN y acusa a los «provocadores comunistas» de ser los responsables del conflicto.

La FNET, tratando de limpiar su imagen, censura al general Luis Cueto Ramírez, jefe de la Policía Preventiva del DF, por haber declarado que dirigentes de su organización solicitaron la intervención de la policía el 26 de julio.

El general Cueto Ramírez dirige un oficio a los alumnos del IPN, a petición del presidente de la FNET, José R. Cebreros, afirmando «que en ningún momento el mencionado representante estudiantil solicitó a esta jefatura la intervención de la policía en los actos que se desarrollaron durante el 26 de julio”.

CAMBIAN LAS PETICIONES

El 4 de agosto de 1968, el movimiento estudiantil elabora un pliego petitorio que invalida el de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), y contiene los siguientes puntos:

A).- Libertad a los presos políticos;

B).- Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal –los cuales instituían el delito de disolución: social y sirvieron de instrumento jurídico para la agresión sufrida por los estudiantes–;

C).- Desaparición del Cuerpo de Granaderos;

D).- Destitución de los jefes policíacos;

E).- Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto;

F).- Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.

El 27 de agosto, una multitudinaria marcha se dirigió al zócalo del Distrito Federal a las 15:20 horas.

Fue la primera ocasión en que se insulta públicamente al presidente mexicano, Gustavo Díaz Ordaz. Asisten aproximadamente 30 mil personas, las cuales marcharon desde el Museo de Antropología.

Aún no había salido la retaguardia de la marcha a las 19 horas, cuando fue izada en el asta bandera del Zócalo una bandera rojinegra.

La madrugada del 28 de agosto, varias tanquetas –las cuales destruyeron los campamentos estudiantiles–, soldados con bayoneta calada, granaderos, así como camiones de bomberos, salieron desde las calles de Pino Suárez, Seminario y Moneda.

Los estudiantes gritan: «¡México, libertad!, ¡México, libertad!», retirándose por las calles de Madero, siendo aproximadamente mil 500 personas, otros trataron inútilmente de detener la marcha de los tanques ligeros tirándose a su paso o subiéndose a ellos. Al final todos fueron desalojados del Zócalo.

Los estudiantes no sólo fueron desalojados, sino perseguidos y golpeados a lo largo de las calles del Centro Histórico hasta la Torre Latinoamericana, donde el Ejército corta cartucho.

En El Caballito, en las inmediaciones de Bucareli y Reforma, arremete a culatazos contra los estudiantes. En el operativo participaron el 43.º y el 44.º Batallón de Infantería y 1.º de Fusileros Paracaidistas, al mando del general Benjamín Reyes García; así como 12 carros blindados de la guardia presidencial, cuatro carros de bomberos, alrededor de 200 patrullas de la policía preventiva, cuatro batallones de tránsito y unos diez motociclistas de la Dirección General de Tránsito.

IZAN BANDERA ROJINEGRA

Durante la madrugada, empleados del Departamento del Distrito Federal (DDF), ahora Gobierno de la Ciudad de México, izaron nuevamente la bandera rojinegra antes del amanecer. Ese mismo día, varios burócratas del entonces del DDF fueron llevados en camiones al Zócalo.

Súbitamente, los propios empleados gubernamentales comienzan a corear «¡Somos borregos!», «¡Somos acarreados!» y «¡No vamos! ¡Nos llevan!».

Durante este «acto de desagravio» a la Bandera Nacional, se abren las puertas del Palacio Nacional de donde salieron tanquetas del ejército para dispersar a los manifestantes.

En las horas siguientes, varios tiradores abren fuego contra estudiantes y soldados desde el tercer piso del Hotel Majestic, el edificio ubicado en Madero 68, en la esquina de Madero y Palma y desde algunos edificios de la avenida Pino Suárez.

Posteriormente, dos sospechosos de haber disparado desde los edificios son detenidos y se les decomisan una subametralladora y un rifle M-2, sin embargo, los sospechosos fueron liberados. Investigaciones posteriores señalan que los presuntos tiradores trabajaban para las esferas más altas del gobierno al observarse un disparo que sale desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Marcha tras constituir el Consejo Nacional de Huelga CNH

EN MES ANTES DEL 2 DE OCTUBRE

El 7 de septiembre de 1968, se llevó a cabo un mitin en Tlatelolco, denominado «la Manifestación de las Antorchas».

El 13 de septiembre de 1968, tiene lugar “La Marcha del Silencio”, donde los manifestantes marcharon con pañuelos en la boca.

El 14 de septiembre, en un hecho aislado, cuatro trabajadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, son linchados en el pueblo de San Miguel Canoa, debido a los disturbios estudiantiles en la capital. El 18 de septiembre de 1968, el ejército invadió la Ciudad Universitaria.

El 23 de septiembre, el Rector Barros Sierra presenta su renuncia a la Junta de Gobierno de la UNAM.

El siguiente es el discurso de su renuncia:

“Sin necesidad de profundizar en la ciencia jurídica, es obvio que la autonomía ha sido violada. Me parece importante añadir que, de las ocupaciones militares de nuestros edificios y terrenos, no recibí notificación oficial alguna, ni antes ni después de que se efectuaron.

Los problemas de los jóvenes sólo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción.

Estoy siendo objeto de toda una campaña de ataques personales, de calumnias, de injurias y de difamación. Es bien cierto que hasta hoy proceden de gentes menores, sin autoridad moral; pero en México todos sabemos a qué dictados obedecen.

La conclusión inescapable es que, quienes no entienden el conflicto, ni han logrado solucionarlo, decidieron a toda costa señalar supuestos culpables de lo que pasa, y entre ellos me han escogido a mí.

Por ello es insostenible mi posición como rector, ante el enfrentamiento agresivo y abierto de un grupo gubernamental.

En virtud de las consideraciones anteriores, me veo en la imperiosa necesidad de presentar mi renuncia irrevocable”.

Hasta aquí la cita.

Por otra parte, el edificio de la Vocacional 5 fue ametrallado por comandos policíacos vestidos de civil, ocasionando grandes destrozos.

En las primeras horas de la noche se inician una serie de choques violentos entre estudiantes y granaderos en las zonas del Casco de Santo Tomás, de la Unidad Nonoalco Tlatelolco y de la Unidad Profesional de Zacatenco.

En el Casco de Santo Tomás los estudiantes secuestran autobuses y los colocan en forma estratégica alrededor de las escuelas; abren zanjas y derriban postes «con el fin de impedir el paso de los vehículos policíacos». A las 19 horas arriban al lugar alrededor de mil 500 granaderos en autobuses de pasajeros, y de inmediato rodean las instalaciones del Casco. Los politécnicos incendian los camiones con los que habían bloqueado las calles aledañas al Casco, y desde las escuelas y algunas casas comienzan a arrojar bombas molotov a los policías y a los autobuses en que éstos habían llegado.

Los granaderos lanzan en varias ocasiones gases lacrimógenos, pero se repliegan para evadir las bombas molotov que les lanzan. La lucha se extiende hasta la avenida Instituto Técnico, donde los estudiantes queman varios autobuses.

En la madrugada del día 24, «cientos de granaderos y soldados, apoyados con tiros de fusil», toman todas las escuelas del Casco de Santo Tomás. Se detienen a 350 estudiantes, hombres y mujeres. Todos ellos son trasladados a las cárceles en autobuses urbanos y vehículos policíacos.

En la Unidad Profesional de Zacatenco, los estudiantes también se enfrentan a las fuerzas policíacas.

Las batallas por tomar el Casco de Santo Tomás y la Unidad Profesional Zacatento duran más de doce horas.

Los estudiantes politécnicos defienden sus escuelas a sangre y fuego en contra de los granaderos; así que debe intervenir el ejército.

En los primeros minutos del día 24 de septiembre, el general Gustavo Castillo salió con mil soldados de su cuartel general y se dirigió a la Unidad Profesional Zacatenco, en donde ya llevaban tres días de enfrentamientos contra los granaderos.

El general Carrillo tomó la Unidad Profesional con el apoyo de mil soldados, 15 carros blindados, rifles M-1, lanzagranadas y 150 judiciales. El saldo oficial fue de 33 heridos y un muerto. A las tres de la mañana, el general Castillo dejó a 400 soldados custodiando la Unidad Profesional Zacatenco, y con 15 carros blindados y los 600 soldados restantes se dirigió a Santo Tomás.

De la batalla por tomar Santo Tomás da cuenta la revista francesa L’Express, al informar que en los combates se dispararon más de mil balas y que al final hubo 15 muertos; la información oficial del día redujo el marcador a tres muertos y 45 lesionados.

El Doctor Justo Igor de León Loyola (testigo presencial) escribió en su libro, La Noche de Santo Tomás:

Hoy he visto choques sangrientos; enfrentamientos desiguales: ambos (bandos) están armados… ¡Pero, qué diferencia de armas! Pistolas calibre 22 contra rifles M-1. ¡Bazucas contra bombas Molotov! De un lado están elementos capacitados para el uso de armas; son técnicos. En cambio, en el otro, apenas si saben usarlas…25

Mientras eso sucede, en la zona de la Unidad Nonoalco Tlatelolco se registran choques entre estudiantes y granaderos. Los granaderos recurren a las armas de fuego. Después de un intenso tiroteo, toman la Vocacional 7, y detienen a los estudiantes que se encuentran en el área.

Durante las ocupaciones de la Ciudad Universitaria y del Casco de Santo Tomás, varios informes mencionan la participación de un agrupamiento denominado «Batallón Olimpia», el cual originalmente estaba destinado a cuidar las instalaciones olímpicas y pasó a ser un grupo de choque, y fue responsable de varios enfrentamientos callejeros con los estudiantes de varias vocacionales y preparatorias.23

El 27 de septiembre cinco sospechosos son detenidos en Tlatelolco cuando se descubrió que transportaban armas y municiones en esa unidad habitacional.

Marcha del silencio

LA NOCHE TRÁGICA EN LA PLAZA DE LAS TRES CULTURAS

La tarde del 2 de octubre de 1968, un día después de la salida del ejército del campus de la UNAM, miles de personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

El ejército vigilaba, como en todas las manifestaciones anteriores, que no hubiera disturbios, principalmente porque el gobierno tenía temor de que fuera asaltada la Torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Asimismo, contaban con el apoyo de dos helicópteros: uno de la policía y otro del ejército.

Por su parte, miembros del Batallón Olimpia, cuyos integrantes iban vestidos de civiles con un pañuelo o guante blanco en la mano izquierda, se infiltraban en la manifestación hasta llegar al tercer piso del edificio Chihuahua, donde se encontraban los oradores del movimiento y varios periodistas.

Cerca de las 5:55 de la tarde, dos bengalas rojas fueron disparadas desde la torre de Tlatelolco.

A las 6:10, sobrevoló la plaza un helicóptero del cual dispararon bengalas, la primera verde y la segunda roja, presumiblemente, como señal para que los fraccotiradores del Batallón Olimpia apostados en los edificios Chihuahua2 de Abril15 de SeptiembreI.S.S.S.T.E. 11Revolución de 1910 y la Iglesia de Santiago, así como varios miembros del Batallón Olimpia parapetados en los departamentos del Chihuahua y en el corredor del tercer piso, abrieran fuego en contra de los manifestantes y militares que resguardaban el lugar, para hacerles creer a estos últimos que los estudiantes eran los agresores.

Los militares, en su intento de defenderse, repelieron «la agresión de los estudiantes», pero ante la confusión, los disparos no fueron dirigidos contra sus agresores, sino hacia la multitud de manifestantes que se encontraban en la plaza de Tlatelolco.

Muchos manifestantes que lograron escapar del tiroteo se escondieron en algunos departamentos de los edificios aledaños, pero esto no detuvo a los miembros del ejército, que -sin orden judicial- irrumpieron en algunos de los departamentos de los edificios de la Unidad Tlatelolco, para capturar a los manifestantes.

Horas después, la plaza estaba llena de cadáveres y personas heridas. Los estudiantes fueron llevados a culatazos a dos lugares: las puertas de los elevadores del edificio Chihuahua, donde fueron desvestidos quedando solamente en ropa interior y golpeados, y al ex convento situado al lado de la Iglesia de Santiago-Tlatelolco, donde reunieron a aproximadamente  tres mil detenidos.

Otros fueron desnudados en las paredes del convento, donde un mes después aún podían ser vistas manchas de sangre en los muros –entonces– blancos de la construcción.

Los periodistas fueron registrados y confiscados sus rollos usados y vírgenes, algunos incluso fueron desvestidos y otros, como la italiana Oriana Falacci, resultaron heridos.

La Plaza fue limpiada por el cuerpo de bomberos y la tropa de soldados se mantuvo ahí hasta el 9 de octubre.

Varios testigos aseguran que durante este lapso, el Batallón Olimpia se disfrazó de empleados de luz y agua para poder buscar estudiantes fácilmente.

Los detenidos, por su parte, fueron enviados a distintas cárceles de la Ciudad de México; los cabecillas fueron enviados al Campo Militar número uno o al Palacio Negro de Lecumberri, así como al Campo Militar n.º 1.

Aún se desconoce la cifra exacta de los muertos y heridos. El gobierno mexicano, informó en 1968, que fueron solo 20 muertos; tres años más tarde, la escritora Elena Poniatowska, en su libro La Noche de Tlatelolco, publicó la entrevista de una madre que buscó entre los cadáveres a su hijo y reveló que por lo menos había contado 65 cadáveres en un solo lugar.  El periodista inglés John Rodda, en sus investigaciones independientes, durante las entrevistas con sobrevivientes y testigos de los sucesos en los hospitales, calculó que el saldo fue de 325.

Años más tarde, en una segunda investigación, el número se rebajaría a 250.

Algunos autores, como Jorge Castañeda, creen que todo uso de la fuerza pública comenzó a ser magnificado por la población luego de la operación contra los estudiantes en Tlatelolco.

Este autor sostiene que los estudiantes asesinados fueron 68, y que también murió 1 soldado.

Sin embargo, la BBC de Londres, en una acotación hecha en el 2005 al despacho informativo original del 2 de octubre de 1968, y luego de conocerse las implicaciones de la CIA en los hechos, sostiene que el número de víctimas oscila entre 200 y 300, y que los cuerpos rápidamente fueron retirados en camiones de transporte de basura.

En general las estimaciones calculan el número de muertos en un rango que va de los 200 hasta los   mil 500. Testigos afirman que hubo grúas recogiendo centenares de cadáveres que había a su paso para luego ser arrojados e incinerados.

El rector de la UNAM Javier Barros Sierra encabezó la marcha

2 DE OCTUBRE DE 1966, LA REPRESIÓN EN MICHOACÁN

En México, hablar del 2 de octubre nos remonta inmediatamente al año de 1968 y la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Sin embargo, en esa misma fecha pero dos años antes, es decir en 1966 inició la lucha estudiantil en la ciudad de Morelia.

Corría la tarde del 2 de octubre, un grupo de estudiantes realizaba un mitin en el portal Matamoros, en contra del gobierno encabezado por Agustín Arriaga Rivera, por el alza del trasporte público. Estaba repleto de estudiantes y miembros de la sociedad civil que demandaban una disminución en las tarifas, así como la municipalización del transporte.

Un grupo de “porros” del PRI mandados por Héctor Ruiz Aburto, jefe de la Policía Judicial del estado, les quitó el sonido a los manifestantes, llevándolo al edificio policial, ubicado en el centro de Morelia. Los manifestantes acudieron a recuperarlo, pero fueron recibidos con golpes a mano limpia, con cadenas y a balazos.

El joven Everardo Rodríguez Orbe fue asesinado, era estudiante de la Universidad Michoacana. Efrén Capiz, orador de la concentración, tomó el cuerpo de Everardo, considerado como una “víctima del gobierno”, y lo llevó al Colegio de San Nicolás, para después hacer un mitin nuevamente en la Plaza de Armas.

Ese día la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, llamó a sesión de Consejo Universitario para el 3 de octubre. Durante el pleno se decidió que la Casa de Hidalgo estallaría en huelga, hasta que cesaran al gobernante en turno. El aula mater fue utilizada como velatorio del joven,  al que asistieron miles de estudiantes, profesores, trabajadores y ciudadanos.

En el traslado de Everardo al Panteón Municipal se llevó a cabo una mega marcha, desde el Colegio de San Nicolás hasta la tumba, la cual estuvo custodiada por fuerzas federales. Al mismo tiempo, los estudiantes secuestraban unidades de transporte público, con los que dieron servicio gratuito a la ciudadanía en Morelia.

EL PAPEL DEL GOBIERNO

Arriaga Rivera, narra en su libro autobiográfico, que la respuesta del gobernador priista fue avisar al gobierno federal encabezado por Gustavo Díaz Ordaz y el secretario de gobierno, Luis Echeverría Álvarez de la situación que permeaba en Morelia, las primeras llamadas fueron ignoradas, según relata, pero días después se envió a un grupo de paracaidistas del Ejército y se justificó: “hice la política como me la enseñaron”.

Al mismo tiempo Arriaga movilizaba a toda la estructura del partido priista para que custodiara la casa y el Palacio de Gobierno. La policía secreta mexicana, interceptó a estudiantes que venían de otras partes del país para solidarizarse en la lucha.

El día 6 de octubre llegó el grupo especial del ejército, encabezado por el general José Hernández Toledo, quien también sería el general al mando dos años después en la matanza en Tlatelolco. Junto con la XXI Zona Militar con sede en la ciudad de Morelia, tomaron completamente las instalaciones de la Universidad Michoacana .

Para el día 8 del mismo mes, se pidió una relación de las casas de estudiante, las cuales fueron desalojadas por órdenes del mismo Díaz Ordaz, igual que fueron allanadas casas de profesores de la universidad y domicilios particulares de alumnos, así como el sanatorio de la luz, donde el personal médico y enfermos fueron detenidos por la milicia.

El Colegio de San Nicolás fue convertido en cuartel militar y el gobierno de Arriaga Rivera impuso una nueva Ley Orgánica a la universidad, la cual consistía en que la máxima autoridad universitaria sería una junta de gobierno.

La gran concentración en la Plaza de las Tres Culturas

ESTUDIANTES ORGANIZADOS

Fue una semana de convulsión social, los habitantes de la capital michoacana indignados por el sitio del Ejército, se solidarizaron con los estudiantes y profesores de la Michoacana.

Pues el papel de la Gendarmería Nacional quedó expuesto y desató la indignación social tras catear casas particulares, entre las que destaca la casa del poeta michoacano Ramón Martínez Ocaranza, quien junto a su familia fueron llevados a la XXI zona militar.

Otros de los detenidos fueron Efrén Capiz; Rafael Talamantes; Sebastián Dimas, secretario del Partido Comunista Michoacano, y Joel Caro, presidente del Consejo Estudiantil Nicolaita.

El 8 de octubre, el ejército dispersó una concentración de estudiantes, profesores y sociedad civil en el que se exigía la libertad de los presos políticos. Cuentan que parte de los líderes estudiantiles del 68 estuvieron en Morelia apoyando.

Algunos historiadores creen que este acto en Morelia es el preámbulo de todo el movimiento estudiantil de 1968 en la Ciudad de México. Esto porque en mayo de ese mismo año se realizó “la marcha por la libertad”, la cual tenía como idea seguir la ruta de Hidalgo, para pedir la liberación de los presos de 1966.

Con información de: Wikipedia.

Fotos: Internet.