Política Inconfesable: El ascenso de Don Beltrone (segunda parte)


Rodrigo Villar 

A la mitad del frustrado sueño de los mexicanos que confiaron en la alternancia, otorgándole el triunfo al torpe y mediocre Vicente Fox Quezada (en el año dos mil), en la elección intermedia del año 2003 el priísmo aún se encontraba en estado de shock por la derrota dolorosísima que le infringió el PAN con su entonces aliado, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

En el primer trienio del gobierno foxista, una nata de dirigentes del PRI se organizó aprovechando sus posiciones, heredadas por Roberto Madrazo Pintado, y empujó por obtener espacios de negociación con el panismo, que sin una organización de cuadros numerosa y sólida, continuaba presto a negociar y conceder espacios al priísmo que fungía como su más cómodo equilibrio político, pues el PRD con Andrés Manuel López Obrador no sólo le resultaba incómodo, sino hartante.

Entre ese grupo de priístas se encontraban Elba Esther Gordillo, Emilio Chuayffet Chemor y Manlio Fabio Beltrones, quienes llegaron a la Cámara de Diputados arrastrando sus gruesas colas de dinosaurios, de la forma más cómoda: como legisladores pluri-nominales.

Y en aquella legislatura Beltrones comenzó su ascendente carrera como legislador. Recuerde, amable lector que él fue un destacado alumno de Fernando Gutiérrez Barrios, el hombre que sustentó todo el aparato de espionaje y represión oficial en los años setenta y ochenta del siglo pasado, fungió como subsecretario de Gobernación y fue enviado por el priísmo salinista a Sonora, su estado para contender por la gubernatura, posición que ganó, no sin el pataleo panista.

Se alió con su enemigo político Emilio Chuayfett Chemor, para orquestar el golpe a Elba Esther Gordillo, votándola de la coordinación de la bancada priísta, entre otras múltiples razones, su descarado acercamiento y sumisión al poder presidencial panista, con el que intercambiaba favores y negocios inconfesables.

Desde entonces el sonorense, comenzó a gestarse una imagen de liderazgo en las filas del PRI. También se convirtió en el factor de negociación que necesitaba el gobierno de Vicente Fox Quesada, para impulsar en el Congreso Federal los temas que requería para gobernar porque no tenía mayoría ni en la Cámara de Diputados, ni en el Senado de la República.

INCONFESABLE  VICENTE FOX QUESDA

Esa circunstancia en manos de Beltrones, no bueno, fue ideal para construir acuerdos y allegarse recursos económicos que supo aprovechar para colocarse frente a la opinión pública como el priísta duro e inteligente que era capaz de frenar las ambiciones panistas, y en los momentos de mayor crisis alcanzar acuerdos con el poder con objeto de llevarse agua al molino, y dar una imagen de hombre de estado.

Así, convertido en un hombre indispensable en la política, entró por la puerta fácil del proceso electoral: se convirtió en senador y consecuentemente como no había en quien más confiar, pues ungido como coordinador de la fracción donde comenzó a pagar y recibir favores en las altas esferas del poder político y por añadidura con el fortísimo poder económico.

Así la cosa, durante seis años, del 2006 al 2012, Beltrones medró con el poder de negociar directamente con otro presidente falto de ética y compromiso con el país, como fue Felipe Calderón Hinojosa.

Este último entabló una relación de complicidad con el priísta sonorense.

Negociaron reformas en materia de derechos humanos, reformas que beneficiaron a los ricos interese empresariales. En fin, fue un banquete del que Manlio Fabio Beltrones, sacó la mejor parte.

En otras palabras se hizo el indispensable. Y le dio por no decir que no a quien se le pidiera su intervención en materia política, y eso es peligroso porque no todos, ni son confiables, no son éticos y dignos.

Aún así siguió la mata dando, con el devenir de los años. En 2012, después de un fallido berrinche porque él tenía como meta conseguir la candidatura del PRI a la presidencia de la República, contendiéndole a Enrique Peña Nieto –proceso que finalmente perdió-, adoptó el papel de negociador y se comprometió a sacar en el Congreso Federal un paquete de leyes, que ya hemos visto de que se trata, y la verdad pues no hay mucho que decir.

Al día de hoy, no estamos ni a la mitad del sexenio y la especulación lo coloca en alguna secretaría de estado, en el servicio exterior o en la dirección nacional del PRI.

Esas tres opciones no son claras, yo dudo que pueda caber en alguna de ellas porque, ni su protagonismo, ni sus múltiples reparaciones con el poder real, podrán horadar la barrera de personajes cercanos al presidente de la República.

Latin America's Economic Imperative: Felipe Calderon