Panistas ciegos


Guadalupe Loaeza/Reforma

Por la única persona que hubiera votado por el PAN en las elecciones internas hubiera sido Margarita Zavala (de hecho, hubiera sido por la única candidata porque me temo que este año no votaré por nadie). Ahora ya no puedo votar por ella porque la excluyeron de la lista de diputaciones de representación proporcional. Vaya miopía la de los panistas. Valiente, luchona y mujer de convicciones, tengo entendido que peleará en el segundo semestre de este año y espero que pelee para la grande. Con satisfacción leí en la sección Cartas a Reforma a muchos lectores indignados por la salida de la lista de plurinominales de Zavala: «Huele a revancha política», escribió Jaime Zevada Castañares. Nuria Catalina Arranza lamentó enormemente que se le haya impedido ser candidata federal por el PAN: «…es uno de los mejores activos que tiene el PAN y México; su capacidad, inteligencia e integridad superan todos los obstáculos de grupos poco éticos al interior del partido». Por su parte Miguel Romero Cruz, le sugiere a la ex primera dama: «…si quiere usted que su carrera política prospere, empiece mejor por acercarse a la ciudadanía y no a Gustavo Madero».

Desde que Margarita Zavala se postuló como candidata comenzaron los desaires por parte de su partido: que si le cancelaron su participación en un encuentro albiazul en Puebla; que si en la reunión de alcaldes panistas en Mérida no la dejaron hablar ante los ediles, que si nada más asistieron 150 panistas a la cena que le organizó Felipe Calderón a su mujer, con una «contribución de por medio»; que si el proceso de selección nada más estuvo en mando del ex presidente del PAN, Gustavo Madero; que si no sabían si invitar o no a Zavala a Querétaro. ¿Por qué tanta aversión contra Margarita? Incluso la carta que envió la viuda de Alonso Lujambio pidiéndoles a los panistas de todos los estados que votaran por ella no fue suficiente. Los argumentos de Teresa Toca eran más que convincentes: «Porque es una mujer inteligente, decente, abogada, sensible, franca, entusiasta, clara, buena legisladora, perseverante, historiadora, conversadora, maestra, profesora, persona abierta al diálogo, a escuchar, con liderazgo y con todos los años de militancia y entrega absoluta (física y profesionalmente) a Acción Nacional». Con todas esas virtudes, no hay duda que Margarita Zavala hubiera sido una espléndida legisladora. Pero no, la ceguera de los panistas fue total. ¿Quién frenó la candidatura de Zavala? La Comisión Permanente, órgano partidista en el que Gustavo Madero colocó a más de 30 militantes afines a él. (Reforma).

LOAEZA MIGUEL A. YUNES

¿Cómo es posible que hayan elegido a Miguel Ángel Yunes, súper mencionado en el libro Los demonios del Edén de Lydia Cacho, en lugar de a Margarita Zavala? ¿Cómo es posible que Gustavo Madero quedara en primer lugar de la lista, junto con Cecilia Romero, una señora conservadora, alejada de la gente y con un gesto permanentemente agrio? ¿De veras existe tanta venganza en el corazón de Madero contra Felipe Calderón? Cuando habla Gustavo Madero no le creo. Es evidente que tiene demasiados gatos en la barriga…

Dice el senador panista Javier Lozano que fue una equivocación la exclusión de Margarita. Señala con toda su intensidad: «No me vengan a mí que hay un esquema democrático, todos sabemos que esa comisión permanente -del PAN- está dominada en 95% por Gustavo Madero y la decisión que le aplicaron fue a la malagueña». (Excélsior). De que se hizo una gran injusticia con Margarita, hay consenso.

Hay algo en Margarita Zavala que siempre me gustó. Seguramente se debe a su autenticidad y su sencillez. Es una mujer digna y naturalmente elegante, que por cierto ahora está mucho más guapa que antes. Me cae bien por congruente y como dijo la viuda de Lujambio, por decente. Es de las pocas políticas mexicanas con valores y que sabe qué significa la palabra ética. A Margarita sí le compraría un coche usado, porque sé que es honesta y que me diría exactamente el kilometraje que tiene su vehículo. Ella, la ex primera dama de México, jamás se hubiera comprado una «casa blanca» en Las Lomas, ni le hubiera pedido prestado a Higa, ni le hubiera comprado un condominio en Miami a su mamá, a quien tengo la fortuna de conocer. Las prioridades de Margarita son otras: después de su familia, quiero pensar que está su carrera política y su vocación de servicio. No obstante su grosera e injusta exclusión de las listas de candidatos plurinominales, Margarita Zavala apoyará el 7 de junio a los candidatos del PAN, porque como le dijo al periodista Carlos Puig: «(soy) panista para siempre, el panismo lo trae uno, soy panista tenga o no credencial. Yo no me salgo, yo estoy en el PAN».

Como están las cosas en nuestro país de ciegos, extraño mucho a Margarita.

gloaezatovar@yahoo.com

LOAEZA GUSTAVO MADERO