Liderazgo en impunidad


Eduardo Ruiz-Healy

Impunidad. (Del lat. impunĭtas, -ātis). 1. f. Falta de castigo. – Definición en el Diccionario de la Real Academia Española.

El Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia (CESIJ) de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) presentó hace alguno días su Índice de Impunidad Global el cual la misma casa de estudios describe como “el primer gran esfuerzo académico internacional que busca medir un fenómeno multidimensional, en extremo complejo de analizar, como es el de la impunidad por país”.

En el Resumen Ejecutivo del Índice, se anota:

*“Para el CESIJ la impunidad es un fenómeno multidimensional que va más allá del análisis de los delitos susceptibles de ser castigados como lo es el homicidio. Para el Centro, la impunidad tiene tres grandes dimensiones: seguridad, justicia y derechos humanos.

*“La impunidad debe medirse con dos grandes criterios. En primer lugar la funcionalidad de sus sistemas de seguridad, justicia y protección de los derechos humanos y en segundo la capacidad estructural que corresponde al diseño institucional de cada uno de los países.

*“Está comprobado estadísticamente que la impunidad está íntimamente relacionada con fenómenos humanos que nos preocupan al mundo y que están en el corazón de los mexicanos como son el desarrollo humano, desigualdad y corrupción.

* “La riqueza de los países, medida a través de sus capacidades económicas de producción, no es un factor determinante de la impunidad.

* “Sí es necesario destinar los recursos necesarios para las estructuras de seguridad y justicia. Sin embargo, es mucho más importante que estas instituciones funcionen adecuadamente y respeten los derechos humanos.

* “Vemos que la desigualdad sí es un indicador que está relacionado con la impunidad. Aquellos países que no otorgan las oportunidades de desarrollo económico no están realizando una tarea adecuada para reducir el acceso desigual a la seguridad y justicia entre su población.

* “Los países que cuentan con niveles medios y altos de desarrollo humano también cuentan con niveles bajos de impunidad”.

Para elaborar el Índice “Se analizó la información de los 193 Estados Miembros de la ONU y otros 14 territorios que generan información estadística comparable. De los 193 miembros de la ONU, 59 países fueron incluidos en el Índice Global de Impunidad por haber contado con información estadística suficiente y actualizada en materia de seguridad, justicia y derechos humanos; En 134 países con membresía en las Naciones Unidas no hay estadísticas sobre seguridad y justicia que permitan una evaluación comparada en materia de seguridad y justicia”.

México fue uno de los 59 países que finalmente fueron considerados para la elaboración del Índice porque junto con “11 países más (Austria, Barbados, Bulgaria, Chile, Finlandia, Japón,

Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa y Serbia) está a la vanguardia en la generación de información estadística en materia de seguridad y justicia”-

Seguiremos con los resultados para México. ¡Nuestro país ocupa uno de los primeros lugares!

RUIZ HEALY, EL INDICE GLOBAL...

LIDERAZGO EN IMPUNIDAD (SEGUNDA PARTE)

Impunidad. (Del lat. impunĭtas, -ātis). 1. f. Falta de castigo. – Definición en el Diccionario de la Real Academia Española.

Reporte Orentlicher 2005, citado en el Índice de Impunidad Global). Inexistencia, de hecho o de derecho, de responsabilidad penal por parte de los autores de violaciones, así como de responsabilidad civil, administrativa o disciplinaria, porque escapan a toda investigación con miras a su inculpación, detención, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condena a penas apropiadas, incluso a la indemnización del daño causado a sus víctimas.

El Índice de Impunidad Global elaborado por el Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia (CESIJ) de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) incluye a 59 países miembros de Naciones Unidas que han generado la información estadística suficiente y actualizada en materia de seguridad, justicia y derechos humanos. No incluye a otros 134 países con membresía en Naciones Unidas que no proporcionan estadísticas sobre seguridad y justicia que permitan una evaluación comparada en materia de seguridad y justicia”.

Los 59 países incluidos son: Andorra, Albania, Alemania, Argentina, Armenia, Austria, Bahamas, Barbados, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Canadá, República Checa, Chile, Chipre, Colombia, Corea, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Filipinas, Finlandia, Francia, Georgia, Guayana, Holanda, Honduras, Hungría, Irlanda, Italia, Jamaica, Japón, Letonia, Lituania, Malta, México, Moldova, Mongolia, Montenegro, Nicaragua, Noruega, Panamá, Paraguay, Polonia, Portugal, Rumania, Rusia, El Salvador, Serbia, Singapur, Suecia, Suiza, Trinidad y Tobago, Turquía, Ucrania.

En el Índice de Impunidad Global  se señala que México, junto con  Austria, Barbados, Bulgaria, República Checa,  Chile, Finlandia, Holanda, Japón, Polonia, Portugal y Serbia, fueron incluidos porque están a la vanguardia en la generación de información estadística en materia de seguridad y justicia.

Para elaborar el índice, el CESIJ de la UDLA tomó en cuenta 23 indicadores: Policías por cada 100 mil habitantes; Jueces por cada 100 mil habitantes; Personal en reclusorios entre capacidad total de los penales; Reclusos entre capacidad total de los penales; Personal en reclusorios entre total de reclusos; Personas en contacto formal con la policía entre total de denuncias; Personas frente a los tribunales entre número de policías; Personas frente a los tribunales entre número de jueces; Personas frente a los tribunales entre personas en contacto formal con la policía; Procesados entre personas en contacto formal con la policía; Condenados entre personas frente a tribunales; Personas condenadas entre número de jueces; Porcentaje de encarcelados sin sentencia; Encarcelados por homicidio entre homicidios totales; Encarcelados por ofensas violentas entre denuncias por ofensas violentas; Encarcelados por ofensas a la propiedad entre denuncias por ofensas a la propiedad;  Porcentaje de personas sentenciadas a 20 y más años por porcentaje

de personas encarceladas por homicidio;  Encarcelados entre condenados;  Encarcelados entre total de denuncias; Desaparecidos;  Ejecuciones extrajudiciales; Tortura; y Encarcelados.

Después de aplicar diversas fórmulas matemáticas pudo hacerse el ranking de los 59 países, desde los que presentan menos casos de impunidad hasta los que viven sumidos en ésta.

Así, los 10 países en donde menos prevalece la impunidad, en orden descendente, son: Croacia, Eslovenia, República Checa, Montenegro, Bulgaria, Malta, Polonia, Suecia, Lituania y Serbia.

Los 10 países en donde más prevalece la impunidad son, y también en orden descendente, son: Georgia, Corea, El Salvador, Hondura, Nicaragua, Rusia, Turquía, Colombia, México y Filipinas.

Es decir, sólo un país violento y desordenado como Filipinas está en peor situación que otro país violento y desordenado, que es México.

El Índice de Impunidad Global, que puede verse y analizarse en www.udlap.mx/cesij/files/IGI_2015_digital.pdf incluye un profundo análisis del fenómeno de la impunidad, sus causas y posibles soluciones. Es un documento que deben estudiar profundamente quienes gobiernan a este país. Mientras lo ignoren México seguirá buscando como arrebatarle a Filipinas el liderazgo en impunidad.

RUIZ HEALY  COMBATIR LA IMPUNIDAD, un reclamo nacional

¡MALDITA IMPUNIDAD! (CONCLUSIÓN)

De los 59 países incluidos en el Índice de Impunidad Global elaborado por el Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia (CESIJ) de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) solo hay uno en donde haya más casos de impunidad que en México y es Filipinas, otro país que seguramente aprendió mucho del asunto durante los 377 años (1521-1898) en que fue una colonia española.

Ocupar el nada honroso lugar 58 de 59 posibles no debe sorprendernos. Después de todo, la impunidad con que actúan la mayoría de los delincuentes en nuestro país está más que comprobado.

Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2014 realizada por el INEGI, en 2013 se cometieron aproximadamente 33.1 millones de delitos de los cuales solo 6.2% merecieron el inicio de una averiguación previa por parte de algún ministerio público federal o estatal. O sea, 31 millones de delitos ni siquiera merecieron ser investigados. Es obvio que los delincuentes que los cometieron no recibieron su castigo.

Lo pero del caso es que la mayoría de las víctimas, sabedoras de que de nada sirve denunciar el delito, se abstienen de hacerlo. De acuerdo a la misma ENVIPE 2014, nueve de cada 10 delitos no son denunciados por las víctimas por razones que van desde el miedo a represalias hasta la desconfianza en las autoridades.

Peor aún, de cada 100 casos denunciados solo se inició averiguación de 70, quedando impunes 30 probables delitos.

Ante toda la evidencia que señala la pésima situación, lo único que hacen nuestros gobernantes es aprobar leyes que seguramente serán ignoradas de la misma manera que lo fueron las que supuestamente no sirvieron para remediar el problema.

Los datos que contiene el Índice de Impunidad Global muestran claramente que el problema no se resolverá con nueva legislación sino invirtiendo una gran cantidad de recursos económicos, humanos y materiales para lograr que el país tenga policías muy bien pagados y la cantidad adecuada de juzgadores, por citar algunos aspectos.

Ahora bien, si los recursos son aplicados de la misma manera en que se han aplicado cientos de miles de millones de pesos en el corrupto sector educativo nacional, nada ocurrirá y la impunidad seguirá siendo una maldición que afecta a todos los mexicanos.

¡Maldita impunidad!

RUIZ HEALY LA IMPUNIDAD..

LEY MOORE

El 19 de abril de 1965 se publicó un artículo intitulado Cramming more components into integrated circuits en la revista estadounidense Electronics. Su autor era un joven físico y químico californiano de 36 años de edad llamado Gordon Earl Moore, a quien la revista presentó como “uno de la nueva generación de ingenieros electrónicos, educado en las ciencias físicas en vez de la electrónica”.

Lo que Moore escribió fue profético y revolucionario.

Para empezar señaló que “Con el costo unitario cayendo mientras el numero de componentes por circuito aumenta, para 1975 la economía podría dictar que hasta 65,000 componentes estén apretujados en un solo chip de silicio”.

Luego sentenció que “el futuro de los circuitos integrados es el futuro de la electrónica misma. Las ventajas de la integración traerán una proliferación de electrónicos, empujando a esta ciencia hacia muchas áreas nuevas”.

Y luego, lo que a muchos les costó trabajó entender hace medio siglo y que hoy a muchos les cuesta trabajo aceptar: “los circuitos integrados permitirán maravillas tales como computadoras en casa –o por lo menos terminales conectadas a una computadora central- controles automáticos para automóviles y equipos portátiles de comunicación personal. El reloj de pulsera electrónico solo necesita un pantalla para ser factible hoy”.

Añadió Moore que “el mayor potencial radica en la producción de grandes sistemas. En las comunicaciones telefónicas, circuitos integrados en filtros digitales separarán los canales en equipos multiplex. Los circuitos integrados también cambiarán los circuitos telefónicos y procesarán datos.”

“Las computadoras serán más potentes y estarán organizadas de muchas maneras diferentes. Por ejemplo, las memorias construidas en electrónica integrada podrán ser distribuidas en toda la máquina en vez de estar concentradas en una unidad central. Además, la mayor confiabilidad hecha posible por los circuitos integrados permitirán la construcción de unidades de procesamiento más grandes. Máquinas similares a las que hoy existen se construirán a menores costos y tendrán mayor velocidad”.

Moore escribió también que “La complejidad de los costos mínimos de los componentes ha aumentado a un ritmo aproximado de un

factor de dos por año.  Sin duda puede esperarse que continúe este ritmo en el corto plazo, si es que no aumenta. En el largo plazo, el ritmo de aumento es un poco más claro, aunque no hay ninguna razón para creer que no se mantenga constante durante al menos 10 años. Es decir, de 1975, el número de componentes por circuito integrado al mínimo costo será de 65,000”. Creo que un circuito tan grande puede construirse en un solo chip de silicio”.

En otras palabras, en el párrafo anterior Moore aseguraba que la complejidad de los circuitos integrados se duplicaría cada año mientras que el costo de los mismos se reduciría a la mitad. 10 años después, actualizó su predicción señalando que el número de transistores en el chip se duplicaría cada dos años y que el precio se reduciría en un 50% en ese mismo período.

Voltea a tu alrededor y verás que Moore es un verdadero profeta. En 1968 este visionario fundó la que hoy es la mayor fabricante de microprocesadores del mundo, Intel, retirándose en 1987. Hoy tiene 86 años, posee una fortuna de casi 7,000 millones de dólares y se dedica a las actividades filantrópicas.

Medio siglo después de que formulo la Ley de Moore, mucha de sus predicciones se han cumplido. La última de ellas, los relojes inteligentes que muchos fabricantes ofrecen actualmente a los consumidores.

Su revolucionario artículo puede leerse en web.eng.fiu.edu/npala/EEE6397ex/Gordon_Moore_1965_Article.pdf

Sitio web: ruizhealytimes.com

e-mail: eduardoruizhealy@gmail.com

 

Twitter: @ruiz