La clase que gobierna Oaxaca sin aspiración de cambio: Y. Sánchez Maya


E-Oaxaca

La clase política que gobierna Oaxaca no tiene aspiración de cambio, de progreso, ni de gobernabilidad, por lo que la ciudadanía queda en total indefensión y vienen entonces los asesinatos, feminicidios, criminalización de la protesta, corrupción e impunidad.

Así define Yésica Sánchez Maya, abogada feminista, defensora de los derechos humanos, activista y militante del movimiento social oaxaqueño, la crisis que vive la entidad y que le revienta en las manos al gobernador aliancista Gabino Cué Monteagudo.

En entrevista con el diario digital www.e-oaxaca.mx sostiene que “la clase política oaxaqueña no estaba lista para la alternancia y mucho  menos para la transición democrática, y quien queda en medio es la ciudadanía”.

Además, señala, “los grupos de poder no dejaron que Gabino Cué generara una política de Estado”, sino que “aprisionaron la transformación democrática de Oaxaca”.

Larga y entrecana la cabellera que cae ensortijada en derredor de un rostro claro, vívida experiencia de lo que afirma, Sánchez Maya precisa: “Más que debilidad del Ejecutivo, lo que se pone a flor de piel es la debilidad de la clase política que coloca en el centro sus propios intereses: poderío económico y su coto de poder frente a los otros”.

Argumenta que esta crisis “en continuo” viene de sexenios anteriores, desde Heladio Ramírez López, pero “le revienta a Gabino como parte de algo que ya no podía contenerse”.

Primero le revienta a Ulises Ruiz en el 2006, pero el gobierno federal sofoca la revuelta, y después la crisis va detonando de diferentes maneras, con distintos indicadores, como la reciente rebelión de los policías estatales, refiere.

Luego compara: “Mientras el sexenio de Ulises Ruiz se calificó de autoritario por acción, con una confrontación real, de matar, desaparecer, asesinar, descalificar, en este sexenio (de Gabino) la diferencia es que por estos enjuagues de poder político hay mucha permisibilidad de omisiones”.

Perseguida política en 2006, cuando el gobierno le decretó una orden de aprehensión, acusada de despojo agravado contra la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (Cortv), Sánchez Maya sostiene que lo que le ha hecho mucho daño a Oaxaca es la “política de administración de conflictos, no de resolución de conflictos”.

Sostiene que la responsabilidad está en el gobierno y en sus operadores, de los tres poderes del Estado, porque han descuidado tanto el hacer que la gente tiene que tomar una calle para que los atiendan.

Por eso, insiste en que “hay falta de oficio político en la clase política oaxaqueña”, porque “no ha habido dedicación para trabajar un andamiaje que permita generar un proceso de gobernabilidad”.

Para la actual Directora adjunta del Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca A.C., “los juegos de poder, donde se mueven las secretarías o los funcionarios y funcionarias, pueden más que la obligación de Estado de garantizar derechos humanos, proteger, hacer respetar”.

Lamenta que “la aspiración sea el poder por el poder, sin tener un proyecto político, sin apostarle a la gobernabilidad, al cambio, a la transformación de Oaxaca”.

La abogada Sánchez Maya mueve expresivas sus manos, anillos y pulseras embonadas en dedos y muñecas, y sostiene enfática que “a los partidos políticos que fueron con Gabino Cué por la alternancia, les quedó muy grande la aspiración del pueblo por la transformación democrática”.

Por ello, advierte que la transición política en Oaxaca “esperará el tiempo que tenga que esperar hasta que la clase política que aspira a tener el poder asuma, de verdad, que Oaxaca necesita transformación, porque si continúan con el tema de ‘quiero mi diputación’, ‘quiero ganar tantos territorios”, etcétera, no va a darse la esperada transición democrática”.

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CRISIS Y VIOLENCIA DE CASI 30 AÑOS

Sánchez Maya reitera en que a Oaxaca no podemos leerlo únicamente a la luz de los cuatro años del gobierno de Gabino Cué Monteagudo, sino hay que mirarlo en un continuo, desde la administración del priista Heladio Ramírez López, durante los últimos casi 30 años, para entender la situación de violencia y de crisis que atraviesa, como el país mismo.

Opina que Gabino es sólo una parte de la expectativa del gobierno de alternancia, porque se trata de una coalición que llegó sin agenda, sin acuerdos de puntos básicos para llevar a Oaxaca de la alternancia a la transición democrática.

También afirma que Gabino no fue acuerpado por los partidos políticos como se hubiese esperado. “No hubo una agenda pactada de transición democrática y eso generó que el Congreso del Estado tampoco tuviera un papel preponderante para generar reformas legislativas de controles de transparencia, que hubiesen ayudado a generar un andamiaje para una transición democrática”.

Señala que el descuido de sexenios anteriores decanta en el sexenio de Gabino, porque hay un continuo histórico de permisibilidad, impunidad y corrupción que desemboca en mayor violencia.

“Gabino recibe a Oaxaca como una bola de lumbre. Lo que pasó en 2006, 2007 y 2008 no es que se haya quedado como en pausa, sino que tuvo una válvula de escape en las elecciones, pero la crisis por la que atraviesa Oaxaca no la destapó el gobierno de la alternancia, sino que faltaron una serie de pactos políticos de los actores que no se dieron”.

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¿Hubo improvisación en la llegada del nuevo gobierno?

–No porque tocaba sacar al PRI de la gubernatura, como un proceso social y de democracia. Más de 80 años en el poder del partido tricolor era un exceso. Tocaba la alternancia.

Y si la clase política oaxaqueña no estaba lista para la alternancia y mucho menos para la transición democrática, ¿por qué no hubo la capacidad de construir un acuerdo político que pasara por el tema de la sanción a los crímenes del pasado?, se pregunta Sánchez Maya.

Y ella misma responde: “Porque hay una ola de impunidad en los temas del 2006 y de más atrás como los casos de la Sierra Sur y los Loxicha”.

Otra pregunta que brota en la entrevista es por qué no pudo acuerparse un posicionamiento político frente a la transición, y la respuesta es que “se debilitó porque las posiciones en el débil gobierno de Gabino Cué comenzaron a golpearse entre sí”.

“Me parece –reflexiona la defensora de los derechos humanos– que el pacto que tenían era de muy corto plazo, sólo de ir a la alternancia y decir: quitamos al PRI, pero no hubo una proyección ni una planeación para dónde llevar a Oaxaca”.

Admite que hay algunos pilares colocados en este gobierno, como la reforma constitucional para reestructurar la Ley Orgánica del Ejecutivo, la Defensoría de los Derechos Humanos y el Juicio de Constitucionalidad, entre otros, “pero desgraciadamente la clase política no estaba lista para darle fuerza a esos pilares y entonces quedaron sólo en una parte formal que no logró asentarse”.

Además, añade, “muy buena la reforma constitucional, pero al no haber el presupuesto ni un sistema de control para la ejecución de la reforma, ésta se debilitó”.

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SOCIEDAD DIVIDIDA ENTRE BUENOS Y MALOS

Yésica Sánchez Maya está convencida que la sociedad oaxaqueña aspira a que la entidad de un salto cualitativo en democracia, participación política, no violencia contra las mujeres, garantías para la labor periodística de las defensoras y los defensores humanitarios.

Considera que estos son los pilares fundamentales y “si no se aplican Oaxaca no va a pasar la transición, sino a profundizarse su crisis y ahí se corre el riesgo de polarización de una sociedad dividida entre los buenos y los malos, los revoltosos y los conservadores; hay una estigmatización muy complicada que está desgastando el tejido social”.

Insiste en que “muchos funcionarios obedecen a intereses partidarios y de grupo, por lo que no están respondiendo a una realidad que requiere propuestas y acciones contundentes para erradicar corrupción e impunidad”.

Acusa que “la clase política oaxaqueña no pondera el interés público, sino el de grupos”, y aventura que “el día que el Legislativo mire al Ejecutivo como parte del Estado, que sepan que lo que deben hacer es coordinarse y dialogar sobre propuestas y acciones para el desarrollo y el progreso, Oaxaca va a cambiar”.

De los procesos electorales que vienen, la abogada feminista advierte los partidos políticos tienen un desafío mayúsculo, de no solamente saber quiénes son sus candidatos, sino cuáles son sus compromisos para llevar a Oaxaca a una transformación democrática, porque si esto no se hace, es evidente el regreso del PRI”.

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