¿Indolencia imperial?


John Saxe-Fernández/La Jornada

Los combustibles fósiles del hemisferio están en la mira de Estados Unidos, sin importar el grado de independencia (Venezuela) o sometimiento (México), de la nación donde están localizados. En la era del agotamiento de recursos convencionales, cualquier jurisdicción estatal rica en esos recursos es un objetivo. Con Chávez y Maduro, Venezuela, además de fortalecer su soberanía sobre la mayor reserva certificada (OPEP), orientó la renta petrolera hacia su población.

En México el endoso neoliberal a los diseños imperiales en materia económico-energética y policial/militares (Iniciativa Mérida/Comando Norte –IM/CM–) lejos de neutralizar la codicia imperial la acrecienta: son tiempos de interés para muy redituables fusiones corporativas entre petroleras, firmas eléctricas y mineras y la IM/CN está aquí para eso, en Estados Unidos, recuerda Marcus Raskin: la seguridad nacional son los negocios; los negocios son la seguridad nacional.

En pos de jugosas componendas, en Venezuela Estados Unidos opta por un guión como el que Nixon y Kissinger infligieron a Chile, que desembocó en corrupta criminalidad de Estado. En México se usa a los hacendistas locales, acólitos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la IM/CN para continuar y profundizar la agresión fiscal y paramilitar a Pemex, afectándola en la competencia ante petroleras a las que se dan ventajas legales y operativas al tiempo que, como en Colombia, Estados Unidos alimenta la masacre entre mexicanos para fortalecer su proyección de poder operativo en territorio nacional.

En ambos casos Estados Unidos cuenta con aliados locales: en Venezuela, días antes de la intentona golpista por cipayos operando entre los militares, un grupo formado por líderes opositores (L. López, MC Machado y A. Ledesma) presentaron un Plan de transición que incluye la privatización del petróleo y la desregulación de la economía, según cánones de las instituciones financieras internacionales, incluyendo al FMI/Banco Mundial/Banco Interamericano de Desarrollo, entes subrogados del Departamento del Tesoro, integrante clave del Consejo de Seguridad Nacional del presidente estadunidense.

john saxe pemex....

Por el lado mexicano, un exdirector de Pemex, de conocidos vínculos con bancos de inversión too big to failcon intereses en el petróleo recién privatizado, en un sorpresivo artículo ( El Universal,12/2/15) mostró cómo la paraestatal mexicana fue subida al ring atada de pies y manos ante poderosos competidores inmediatos, una suerte de Tyson colectivo, integrado por Exxon/Mobil, BP, Chevron/Texaco, Schlumberger, etc.

Los 30 años de acoso fiscal a Pemex muestran que no fue algo sorpresivo o que por error los privatizadores no sacaran a Pemex (y CFE) del Presupuesto de Egresos de la Federación. Siguieron línea gringa para asegurar que la petrolera se sujete a múltiples restricciones de gasto, endeudamiento y control, todo, dígase con franqueza, perpetrado desde de esa sucursal del FMI conocida como Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Además, se cuidaron de no eliminar “la posibilidad de que Pemex siga siendo objeto de una extracción excesiva de recursos por parte del fisco, como ha sido el caso… por 30 años” (Ibid). Ese exdirector hace notar que justo cuando la empresa debe posicionarse estratégicamente en función de sus nuevos competidores, no se le autoriza ejercer recursos (que tiene) para hacerlo. Añade que de manera sorpresiva y sin justificación aparente en diciembre pasado “la SHCP realizó una sustracción de Pemex de 50 mil millones de pesos adicionales por lo que “para pagar ese ‘aprovechamiento’sorpresivo”, Pemex tuvo que endeudarse por 6 mil millones de dólares”. Más que sorpresivo, es parte de un asalto antinacional de largo alcance bien conocido por ese exdirector. En particular porque el déficit del sector público fue 73 mil 198 millones de pesos inferior al programado. ¿Quién da línea a la SHCP? Y, dice ese exdirector ¿para qué sustraer de Pemex 50 mil mdp “…que pudieron haber tenido un buen uso para garantizar las reservas y la producción en el futuro?”. Además, ¿por qué el desproporcionado ajuste al presupuesto de Pemex en 2015? “De los 124 mil millones de pesos del déficit público –APF– (124 mil 300 millones de pesos) a Pemex se le exigió una reducción de 62 mil millones, esto es, llueve sobre mojado: con esto habrá menos recursos para proveedores, contratistas y proyectos estratégicos. ¿De qué se trata?” (Ibidem).

Marcus-Raskin

Él y la banca lo saben: es la operación de una quinta columna en que el ahogo a Pemex es parte, con la IM/CN, de un ahogo a México, al extenderse la desnacionalización del proceso de toma de decisiones del área energética a la de seguridad, socavando el Estado. Cabe recordar que la IM es calca del Plan Colombia en un conflicto armado en que, según la Comisión Histórica, Estados Unidos no ha sido un ingrediente menor: lo ha alimentado con dinero, equipos y personal sin esforzarse para nada, ni en Colombia ni aquí, en detener el baño de sangre frenando el flujo de armamento de asalto, el lavado de dólares o controlando la demanda en el principal mercado de drogas. Y no. No es por indolencia imperial.

jsaxef.blogspot.com