Grillas y pactos


Año electoral, partidos en crisis ¿qué espera la ciudadanía de legisladores?

Como cada tres años, tiempo de promesas y pactos que no se cumplirán

Ari Salgueiro

.Este domingo arrancó el que sin duda será uno de los periodos legislativos más improductivos en un largo rato. Luego de que el año pasado la vorágine en la Cámara de Diputados y en el Senado contagió a todos los sectores, no sólo de la vida política, sino de toda la maquinaria productiva del país, este amenaza con ser una caricatura en cuanto a iniciativas y leyes aprobadas.

.¿Por qué esto? Muy simple, porque estamos en un año electoral. Periodo en el que todos los actores políticos de los distintos partidos se esmeran en, de todas y cada una de sus actividades, llevar la mayor cantidad de agua a su molino.

 

HECHOS INUSUALES EN AÑO ELECTORAL

Esto, siempre implica que, por un lado los partidos políticos y todos sus representantes buscan optimizar su imagen para poder venderse mejor a los incautos, que ellos benignamente llaman electores.

Las obras se multiplican, hay un inusual acercamiento de los políticos a los ciudadanos de a pie, la gentileza de los funcionarios sorprende y todos son receptivos a las demandas de la gente… en síntesis… estamos en campaña.

Sucede cada tres años, todos luchan por las simpatías del pueblo y prometen, prometen y promete, aun cuando todos sabemos que al final de cuentas, por inercia natural, una vez que logran su cometido, los políticos electos sufren fuertes y fulminantes ataques de amnesia que los hacen olvidar todas sus promesas de campaña.

Pero esa es otra historia, lo que nos atañe en esta ocasión es revisar el tema del flamante periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Unión, que en el papel debería ser uno de los más productivos luego de la inercia productiva que se debería traer tras un año de trabajos intensos en ambas cámaras y que sin embargo, seguramente nos dejara profundamente decepcionados.

SALGUEIRO PAN...

PARTIDOS POLÍTICOS ATRAVIESAN CRISIS

Estamos en un escenario sui generis, con tres partidos políticos principales sumamente desgastados por conflictos, que aunque de diversa naturaleza, les han dejado pesadas lozas a cada uno de ellos.

En el caso del PAN, el otrora ejemplo de disciplina partidaria se ha convertido en una verdadera olla de grillos. Luego de varios meses de una lucha sorda, los frentes de guerra se han abierto y amenazan con fracturar la propia estructura del panismo.

Ahora ya los grupos están definidos, los calderonistas, encabezados por el propio ex presidente, contra los maderistas que muy hábilmente se han hecho con el control de la estructura dirigente, lo que deja todo en una verdadera paridad de fuerzas.

En un esfuerzo por tratar de recomponer el camino para no sufrir mayores pérdidas en el terreno electoral  intentan en todos los foros dar una artificial imagen de unidad, la cual no se les cree, pero ni de lejos.

El perredismo, es de los tres, el más complicado, pues su crisis es mucho más profunda e implica el derrumbe de su modus vivendi tradicional, el apoyarse en estructuras locales para cimentar su control, es decir algo así como rentar una franquicia y sentarse tranquilamente a esperar dividendos.

 

¿QUE QUEDA DEL PRD?

Pero su estrategia, que durante años rindió frutos, se derrumbó estrepitosamente con el caso de los 43 jóvenes desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa, cuando salieron a la luz los nexos con la tétrica pareja que gobernaba Iguala.

Desde ese momento el perredismo ha sufrido embestida tras embestida y en estos momentos mediáticamente es casi, casi un guiñapo.

SALGUEIRO PRD EN PICADA..

EL PRI NO ESCAPA DE  PROBLEMAS

El priismo también ha sufrido los efectos de la crisis desatada por el caso Ayotzinapa, pues ha tenido que convertirse en un soporte y una especie de costal de castigo para que el gobierno federal priista libere un poco de presión.

Eso y las “normales” y constantes acusaciones de corrupción y del mal estado de la economía nacional que pesan sobre cualquier partido en el gobierno y más tratándose del PRI, lo tienen también en un estado de cierta indefensión.

Así que de esta manera llegarán los tres partidos más fuertes a este periodo ordinario de sesiones, en el que, sin duda, cada uno de ellos buscara cuidarse la espalda, arriesgar poco y negociar mucho en esa peculiar forma que se llama trueque político y que en México les arroja muy buenos dividendos.

Por lo que, es casi un hecho que será un periodo prácticamente muerto, salvo algunas leyes que, si se aprobarán, porque ya están comprometidas o planchadas y que les servirán a los representantes de estos partidos para justificar un trabajo legislativo que será, lo menos, decepcionante.