Gran Angular: La mala leche o la leche mala


Raúl Rodríguez Cortés

  Lo que faltaba ocurrió: la policía municipal, encargada de proteger a ciudadanos e instituciones, irrumpió violentamente en el congreso de Oaxaca. Y mientras la corrupción del gobierno que ofreció cambiar las cosas se expresa en acontecimientos como ése, la de ex funcionarios del estado aflora desde cargos federales porque ya son adictos a transar y nadie detiene su enfermiza obsesión por la riqueza y el poder. Pillos y más pillos para donde usted voltee y la ingobernabilidad asentada en la tierra que Gabino y su gente se han dedicado a expoliar.

No es nueva, y usted lo sabe, la lucha de los policías municipales por mejorar sus condiciones salariales y de trabajo, en una entidad marcada por los conflictos sociales y sus expresiones más violentas. Los agentes primero dialogaron y solo les dieron atole con el dedo. Entonces empezaron a protestar con marchas y bloqueos. Obtuvieron así, el pasado 27 de septiembre,  la promesa de que sus demandas serían satisfechas y los términos en que se haría. Pero nada. Hasta ahora su jefe, Alberto Esteva Salinas solo les ha mentido. Por eso, cuando el secretario de Seguridad Pública del estado comparecía ante el legislativo local, se vino la violenta irrupción en demanda de la renuncia del funcionario.

Pero Esteva es gente del gobernador desde hace muchos años, cercano y cómplice del círculo interno que da y recibe beneficios. Ni se va a ir ni va a resolver el conflicto que, por supuesto, él y Gabino ven como otro misil teledirigido por sus opositores.

El caso es que no puede haber mayor ejemplo de ingobernabilidad que unas fuerzas del orden promoviendo el desorden contra los poderes legalmente constituidos, gracias a la sarta de mentiras del titular de la SSPO. Así de enredados son los amigos oaxaqueños.

Qué mala leche

El director de Liconsa, Héctor Pablo Ramírez Puga, ex funcionario de Oaxaca en el mal gobierno de Ulises Ruiz y suspirante a gobernar la mina de oro en que han convertido ese  estado los políticos corruptos, está metido ahora en otro lío que se suma a las denuncias de que utiliza recursos de esa empresa pública para promover su candidatura.

Una investigación periodística presentada el jueves pasado en el programa “Punto de Partida” de Denise Maerker por el canal 2 de Televisa, descubre una red de corrupción en la compra de leche en Liconsa, quebranto que supera los 15 millones de pesos.

Resulta que la empresa pública que dirige Ramírez Puga tiene registrada la compra entre 2011 y 2014 de dos millones y medio de litros facturados a nombre de David Gómez Danillo, presidente de la Asociación Ganadera de San Miguel Allende, Guanajuato. Ese productor, poseedor de seis vacas y una microempresa de quesos, niega haber hecho tal facturación y que cuando la asociación que preside vende a Liconsa, es la organización, no él, la que factura.

hectorpabloramirezleyva

Benjamín Rojas Bolaños, ex gerente de Liconsa en Guanajuato, dice que cuando descubrió la facturación de esa leche inexistente, solicitó a Ramírez Puga que el jurídico presentara una denuncia. Cómo no lo hacía, dice Rojas, él mismo presentó la demanda. La respuesta que obtuvo de Liconsa fue su cese inmediato por pérdida de confianza y falta de probidad.

Ramírez Puga, por su parte, explica en el reportaje, que la inexistencia de esos dos millones y medio de litros bien podrían ser mermas. Sí, como no, conociendo los negociazos que ha hecho cono funcionario en Oaxaca, que vaya con esos cuentos a otra parte.

El fuego destruyó el ADN

Los científicos austríacos del prestigiado Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Innsbruck no lograron identificar 16 restos humanos recogidos por peritos de la Procuraduría General de la República en el basurero de Cocula, Guerrero.

El doctor Richard Schweithauer, director del Instituto, concluyó que con la técnica empleada, “los análisis no arrojaron resultados satisfactorios”, ya que no se encontró cantidad útil de ADN para obtener un perfil genético que pudiera corresponder  a alguno de los 42 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos hace casi cuatro meses.

El dictamen de trece páginas, divulgado ayer por la PGR (aunque “entregado en días pasados”, según consigna su comunicado), establece que “el calor excesivo ha destruido el ADN y el ADN mitrocondrial en los restos, por lo menos hasta el punto en que los métodos rutinarios no pueden emplearse para un análisis exitoso”.

Ese método rutinario, por cierto, fue el que sí permitió a esos mismos forenses austriacos la identificación de uno de los desaparecidos, Alexander Mora Venancio, anunciada el pasado 5 de diciembre.

Los forenses austriacos plantean, no obstante, la posibilidad de utilizar una tecnología novedosa llamada “Secuenciación Masivamente Paralela” (MPS) que podría servir como una herramienta útil para seguir investigando los 16 restos humanos.

La MPS tiene una ventaja: “sus especificaciones técnicas son más prometedoras que cualquier otro método de identificación molecular existente”. Y una desventaja: “se corre el riesgo de que los extractos de ADN sean consumidos sin obtener ningún resultado adicional”.

¿Qué no el calor excesivo ya había destruido el ADN de los restos, según dice el mismo dictamen? Parece que el Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Innsbruck y la PGR nos deben una explicación más clara y más amplia de este complejo asunto.

El hecho es que con uno de los restos sometidos a determinada técnica, sí fue posible la identificación de uno de los desaparecidos; en tanto que con los otros 16 restos y esa misma técnica, no fue posible la identificación de los otros 42 jóvenes.

Ayer mismo, el procurador general Jesús Murillo Karam rechazó enfáticamente que los resultados de este análisis tiren su investigación sobre los normalistas y dijo, entre soberbio y molesto: «Lo de Innsbruck nos arroja hasta ahora al menos una prueba plena de que ahí (en Cocula) sucedió lo que sucedió», dijo.

( rrodriguezangular@hotmail.com , @RaulRodriguezC , raulrodriguezcortes.com.mx )

Durante la comparecencia del secretario de seguridad pública, Alberto esteva salinas, un grupo de policías estatales, entro por la fuerza para reclamar al secretario su mala administración.

Informe Esteva