El diluvio: La Bandera, siempre al revés


Ricardo Anaya

Rafael Cardona

No será esta ocasión para discutir si los versos de Carlos Pellicer se pueden oponer a los de Germán Liszt Arzubide, pues mientras el primero fue capaz de escribir esto:

“…Cuando alzamos sus colores,
siente nuestro corazón
la dicha de una canción
que se derrama en flores.
“Por amor a mi bandera,
les digo a todos “hermano.”
El que la lleve en la mano
lleva la paz donde quiera.”

Una “recitación” casi para cantarla como San Serafín del Monte, a pesar de la maravilla y la gloria del Canto del Usumacinta, por ejemplo. Pero una mala tarde la tuvo hasta Juan Belmonte. Y un mal poema, hasta Rubén Darío.

El segundo, el “estridentista” List, dijo de la bandera (no la nuestra sino cualquiera), ensangrentado trapo sucio, porque cuando alguien la izaba ponía a luchar, hermano contra hermano. Pero esas son cosas de la literatura y en esos vastos e improbables campos, se puede todo, se dice todo, se permite todo. Lo cursi y lo blasfemo.

Sin embargo, la bandera es un símbolo al cual los mexicanos (dicen), le guardamos mucha devoción y respeto. Yo lo dudo, pero mis dudas nada prueban, por ahora, en este simple comentario. Prefiero demostrar cómo, desde las instituciones, se le guarda a la bandera una reverencia equívoca, tanto como haberla puesto al revés, con la aquilina cabeza hacia abajo (o patas pa´rriba) , como si se tratara de una “cuauhtémoc”; es decir etimológicamente hablando, un águila hacia el suelo.

Diego Fernández de Cevallos

Y si ya andamos en esto, diestros para la eufonía, hemos traducido “cuauhtémoc” (sin mayúscula) como “águila en caza” y no en descenso, pues siempre es mejor imaginar al ave rapaz en picada mortal corra algún conejo indefenso para cuando el rayo de garras le caiga del cielo, y no una enorme ave decadente.

No es de extrañarse, si hemos traducido Nezahualcóyotl como “coyote en ayuno”, para evitarnos la miserable condición del, “coyote hambriento”.

Pero el asunto guarda ahora relación con la ceremonia del día 24 y el mal fario de este y el año pasado. Hace doce meses los lienzos mal cosidos del gigantesco lábaro, no soportaron el peso de la tela y el viento y el campo rojo se rasgó y se rajó en el peor de los momentos, frente a todo el gobierno, frente a los ministros de la Corte y los diputados y los senadores, Dios mío, vaya vergüenza.

Pero este año la pena fue más grande porque a la hora de enganchar la tela verde con el mecanismo automático del izamiento, tras la marcha de los soldados en cuyos brazos reposaba la gran tela dormida, lo de abajo quedó arriba y por consecuencia lo de arriba a abajo y al izarse se fue desenvolviendo con las patas (literalmente, al menos las del águila), para el cielo, y eso sí, señor, ya se viene pasando de tostado.

Rubén Darío

En la Cámara de Diputados, y por centralista imitación,  en muchos congresos locales en los estados, a alguien  se le ocurrió convertir los lienzos patrios, en cortinajes de escenografía y hacer un abanico de colores (como las patas del toro enamorado de la Luna), razón ( o sinrazón) por la cual la bandera mexicana, con sus colores en orden y su escudo con el ave mirando hacia la izquierda se transforma en la bandera de quién sabe dónde, con el rojo a la izquierda y el águila mirando a la derecha.

Si alguien va a la Cámara, por un efecto de espejo vertical, podría preguntar y esa otra bandera de dónde es, a que país representa, porque la enseña patria (suena bonito), es verde, blanco y rojo; no rojo, blanco y verde (¿rimamos espejo?). Pero esas son las ocurrencias ornamentales de don Pedro Ramírez Vásquez, quien como todos los arquitectos entregaba su reino por un momento, estético.

Pero la bandera, en la H. Cámara de Diputados, sede (en ocasiones) del H, Congreso de la Unión, está indebida e ilegalmente al revés, todos los días y todas las noches, se justifique como se quiera justificar.

–¿Entonces, por qué el sábado se escandalizaron tanto, si lo del Campo Marte fue un accidente, no una tolerada tradición para confundir la bandera con una cortina?

En la “Casa de la Ley”, se viola la ley sobre la bandera y el escudo. Todo al revés. lo acabamos de ver en el recientemente inaugurado congreso de Morelos. Otra vez las dos banderas como abanico.

Además de ilegal, cursi, con todo y un moño como la corbata de San Serafín del monte.

Andrés Manuel López Obrador

LA CACERIA DE RICARDO ANAYA

Como se quieran ver las cosas, la cacería de Ricardo Anaya, candidato presidencial del Frente PAN-PRD-MC, no ha resultado tan exitosa como sus promotores hubieran querido y podría quedarse en agua de borrajas con el minúsculo resultado de aprehender sin más beneficio a Manuel Barreiro, lo cual ni era el propósito ni sirve mayormente a la justicia, ni cumple con la finalidad de todo este aparato en movimiento: frenar el ascenso electoral de Ricardo Anaya, cuya firmeza electoral sólo podría ser cancelada con la muerte, según ha dicho, claridoso y desafiante, Diego Fernández de Cevallos. Mientras Andrés Manuel López relee a Napoléon (no a Gómez Urrutia; al otro) y se halla con esta frase esculpida en la memoria: si tu (s) enemigo (s) se equivoca (n), no lo distraigas.

Hace un par de días, en la mesa matutina en la cual participo los miércoles en Foro TV, con Raymundo Riva Palacio, Jorge Buendía y Roy Campos, decíamos palabras más, palabras menos: si esta embestida no cuaja y no se encuentran acusaciones verdaderamente de peso y se prueban y se apresuran, Ricardo Anaya habrá sufrido una costosa distracción y quizá un  nerviosismo para desconcentrarlo temporalmente en la campaña, pero repuesto de ésta será imbatible.

Eso no garantiza absolutamente nada; excepto –hasta ahora—el fortalecimiento de Andrés Manuel quien está lo suficientemente colocado en la mente de todos, hasta para recibir la crítica fiera de Mario Vargas Llosa, quien por enésima  ocasión se apunta en los procesos políticos mexicanos con sus opiniones intocables (son los privilegios de un Nobel), pues luego de haber inventado aquello de la priista dictadura perfecta (pre premio), nos dijo con toda sinceridad, si yo fuera mexicano votaría por Vicente Fox, y ahora nos previene ahora del riesgo suicida del populismo, con lo cual permitió la respuesta del propio Andrés: Vargas es un buen  escritor, pero un  mal político.

Pedro Ramírez Vázquez

Pero hablábamos de Anaya y el efecto de esta cacería.

La pregunta es si el tiempo escogido para este ataque es el mejor. Lo pudieron haber hecho antes de la pre campaña. Pero las cosas ya son como son. Y, como muchos dirán, si no te mata, te fortalece, valdría la pena releer este apunte.

“(Crónica. EF. 24.9.14). -La cita está relacionada con la concepción agonal (Perteneciente o relativo a los certámenes, luchas y juegos públicos, tanto corporales como de ingenio) de la existencia, de la vida como lucha, una concepción que Nietzsche lleva adelante como crítica profunda de la cultura de occidente (en El Crepúsculo de los Ídolos), y tiene que ver con la revalorización de lo que la filosofía «tradicional» ha considerado «errores»…

“De esa lucha con los ídolos… se sale muerto o fortalecido… como en todos los desafíos de la vida…”, opinan algunos.

“La frase “Lo que no te mata te hace más fuerte”, en realidad no decía así en un principio. La frase original fue escrita por Friedrich Nietzsche y decía:

“Lo que no te mata te hiere de gravedad y te deja tan apaleado, que luego aceptas cualquier maltrato y te dices a ti mismo que eso te fortalece”.

Mario Vargas Llosa

Pero deberíamos volver a Mario Vargas Llosa, quien expresó sus preferencias electorales por el foxismo, hace ya 18 años, durante la presentación de su libro, “La fiesta del Chivo”, en una librería de Las Lomas, acompañado por Sealtiel Alatriste, en el lejano arranque de campañas. Una reportera de la TV se le acercó al final y le preguntó por el proceso mexicano, el PRI y todo lo demás.

Fue cuando dijo sobre una supuesta mexicanidad y su imposible voto por Vicente Fox.

Cuando todo acabó le dije, Mario,  es irresponsable promocionarte así. Si tú, como “mexicano” en la imaginación, pregonas tu voto por Fox, yo te diría (sin efectos publicitarios, en mi caso imposibles, claro), si yo fuera peruano habría votado por Fujimori.

Se rio de manera forzada, me dedicó un libro, en recuerdo de los tiempos idos (Para Rafael Cardona, con la antigua amistad de MVLL) y el tiempo probó lo equivocado de dos votos imaginarios: el mío y el suyo.