El Diluvio: Cosas del verde


Rafael Cardona

 Hay dos cosas interesantes en el asunto del Partido Verde.

La primera, el hecho en sí y la segunda, la reacción del partido frente a ese hecho. Iremos por la primera que es la más importante, la que le da origen a todo lo demás.

El asunto es que el Partido Verde comenzó a divulgar en el cine, en la televisión, en diferentes espacios, los logros naciones que, según él, se deben a sus iniciativas como la supresión de las cuotas en las escuelas, como haber logrado los vales de las medicinas, y asumir que eso es parte de un informe parlamentario de sus diputados, de sus senadores, y en general del partido, que le dice al ciudadano, nosotros sí cumplimos con lo que te prometimos.

No pudieron presumir el cumplimiento de su propuesta de instaurar o reinstaurar en México la pena de muerte y aplicársela a los secuestradores y a otros delincuentes del orden común.

Pero lo que según ellos lograron, lo presumieron, lo divulgaron, fuera de las normas que impone la ley electoral. Ellos dicen que lo hicieron porque tienen derecho a la expresión, y como se sienten vulnerados en su derecho a la expresión, han reaccionado ante esta cadena y catarata abrumadora de multas, han reaccionado de una manera que yo califico absolutamente demagógica, ir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a denunciar lo que les está pasando.

Es una muestra de que en el Partido Verde no saben lo que son los derechos humanos, pero tampoco saben cuál es la mecánica de una presentación de una queja, porque la Comisión Interamericana de Derechos Humanos interviene cuando se han agotado en México las instancias defensoras de los derechos de los humanos y entonces acudes a un organismo internacional. No es una ventanilla de quejas abierta automáticamente a cualquiera.

Lástima que El Verde,  no haya explicado sobre este asunto de los derechos humanos, porque hasta donde cualquiera puede entender, las instituciones no tienen derechos humanos. Los derechos humanos, como dijo Montiel, son para las personas.

Entonces si esta queja ante la Comisión Interamericana o la Comisión Nacional o alguna otra comisión de derechos humanos del país, se hubiera hecho de modo personalizado, por algún diputado que siente que su derecho a la libre expresión ha sido violentado por el sistema que tiene el Código Electoral, entonces tendría que impugnar la ley, no la aplicación de la ley.

CARDONA, necedad de los verdes...

Entonces creo que están jugando con este asunto de los derechos humanos, cosa que muchos hacen, como se juega en México con los derechos humanos, con los amparos, con las revisiones, con las inconformidades, con las instancias, con los juzgados, con los colegiados, con los unitarios, con los de circuito, con los de distrito. Por eso en este país la justicia no funciona; porque hay tantos rincones, tantos recovecos, tantas patrañas y tantos jueces que no sirven, que las cosas no funcionan.

La única realidad es esta: si el Partido Verde cree que lo han señalado como un delincuente electoral por informar; habría que decirles que no los han señalado como delincuencia electoral por informar; sino por violar una ley al hacer sus informes.

No se puede confundir la gordura con la hinchazón, son dos cosas muy diferentes; ni se puede confundir la gimnasia con la magnesia. Ellos están jugados con los consejos y con las palabras. La única realidad es esta: tienen que pagar más de 500 millones de pesos de multas.

Y no van a pagar ni un sólo peso, ni uno, todo ese dinero lo van a pagar los pobres mexicanos que en este país pagan impuestos. Esos son los que le van a pagar la multa al Verde; esos son los que le pagaron la multa a los amigos de Fox; esos son los que le pagaron la multa al Pemexgate.

Sumando todo eso, las prerrogativas o contribuciones desviadas de los ciudadanos, que podrían aplicarse como recursos fiscales a obras de promoción del bienestar nacional, a servicios públicos y a políticas públicas, se van a la olla donde se hierven las ambiciones de los partidos políticos.

Dos mil millones de pesos entre todos. ¿Quien les paga las multas? Usted que nos está escuchando, usted que nos hace favor de vernos; usted está pagándole la demagogia a este partido, y a todos los demás. Y aquí todos reciben dinero de su bolsillo; los rubios, los morenos; todo mundo.

O como diría el ranchero: «todos maman de la misma ubre» ¿Y la ubre cuál es? La suya.

CARDONA... los excesos que originaron las multas