Cosas de futbol: Los culés en Berlín


Josetxo Zaldua/La Jornada

Sobraron los últimos 45 minutos, tiempo en que el Barcelona adormeció el partido pensando ya en su cita del sábado con el Atlético Madrid, y el Bayern, sin ideas pero empujado por la combativa actitud alemana, trató de ganarse el derecho a jugar la finalísima de Berlín. El colofón lo escenificaron el maestro Pep Guardiola y su aventajado alumno Luis Enrique cuando se fundieron en un emotivo abrazo al final del duelo.

Igual mostró su cariño y admiración al rosarino que él amamantó en la cantera blaugrana. No marcó Messi pero fue el origen de los dos goles que marcó el brasileño Neymar con la colaboración del charrúa Luis Suárez. Tridente conosureño para desarbolar a un Bayern sumido en una profunda crisis de identidad.

Ya avisó Guardiola que las opiniones de los dizque expertos y jefazos de su club le entraban por una oreja y le salían rapidito por la otra. Postura admirable porque implica una declaración de principios. Los analistas, con fobias y filias siempre de ocasión, parapetados en sus computadoras, son en general entrenadores frustrados. Los jefazos se amparan en sus chequeras con el argumento de que el juguete es suyo. Hacen barbaridades y nunca se equivocan. Pasa en cualquier empresa.

El catalán ya está enfrentando las críticas de los medios por su fracaso ante su ex equipo, y también deberá afrontar el tsunami que afila las olas en los despachos del club bávaro. Días duros para un hombre casado con sus ideas y conceptos, una rara avis en un micromundo dominado por las patadas.

Mañana la atención futbolera se centrará en Madrid, capital de un país cuya población se niega con razón a aceptar la desbocada corrupción protagonizada por políticos de todo pelaje, dirigentes sindicales mareados por el billete y empresarios y banqueros ávidos de posicionarse socialmente estafando a tirios y troyanos.

Merengues y juventinos se jugarán el todo o nada. Al contrario de lo sucedido este martes en Múnich, el choque madrileño se vislumbra intenso y pasional. El Madrid tirará de la épica, sello de la casa, y la vieja señora de Turín especulará como sólo los italianos saben hacerlo.

Berlín sonríe complacida.

COSAS DEL FUTBOL   pep guardiola  y luis enrique

DUELO EN BAVIERA

En unas horas los ojos del mundo futbolero tendrán un objetivo: el Allianz Arena de Munich. Final de la semifinal de la Champions entre el Bayern de Pep Guardiola y el Barcelona de su alumno y amigazo Luis Enrique.

Imposible apartar el morbo del campo de juego. Los teutones sufrieron un tremendo revolcón conceptual con la llegada del catalán y forjador de uno de los mejores equipos de la historia futbolera. Los catalanes también penaron con los modos del asturiano y mercurial Luis Enrique.

El primer asalto lo resolvió el canijo de Leonel Messi en los últimos 15 minutos del duelo celebrado en el Nou Camp. La criatura mimada del visionario Pep no tuvo compasión de su padre futbolero. Lo dinamitó en un suspiro.

Toca revancha este martes en tierra bávara y cervecera. Otra vez el maestro frente a su pupilo, otra vez el padre frente a su hijo. Dos duelos aparte sobre la verde alfombra muniquesa.

Es de suponer que será un toma y daca de alto voltaje: lastrado por sus bajas, Guardiola recurrirá una vez más a su instinto, ese que le ha convertido en el entrenador soñado por todos los clubes. Ya lo hizo en Barcelona, y no le salió porque a la terquedad asturiana se sumó el genio rosarino de ese chaparro indescifrable.

Lo de menos es quién gane ese particular Juego de Tronos. No se enfrentan dos conceptos de futbol. Es el mismo con variantes y visiones que priman la belleza de ese juego sobre el resultadismo. Quien no goce del espectáculo se perderá una irrepetible y armoniosa sinfonía futbolera.

Tiempos de miel

BATACAZO

El mordido y el mordedor se encontrarán a fin de mes en Berlín. Chiellini y Suárez serán el centro del morbo futbolero mundial. Derrotado el club de futbol más rico del planeta por la vieja señora de Turín, viene ahora, más allá de una inédita final entre el Barcelona y la Juventus, la gran guillotina sobre la inmaculada casa blanca del equipo madrileño.

Rodarán cabezas a granel. La primera será la del italiano Carlo Ancelotti, pero nadie puede descartar que la furia de la base social se lleve también por delante la del todopoderoso y hoy humillado presidente Florentino Pérez. Munich y Madrid están hoy sometidas al implacable juicio a que son sometidos los perdedores.

La impotencia que después se convierte en violencia

Batacazo en la línea de flotación del Real Madrid. No es descabellado pensar que en Barcelona estén de fiesta. Mejor enfrentarse a los juventinos que al impredecible equipo que viste de blanco. Pérez, constructor de oficio y beneficio, es uno de los hombres más ricos de Europa. Invirtió en su equipo poco más de 200 millones de euros en los últimos 14 años. Esa plata se fue hoy por los desagües del imponente estadio Santiago Bernabeu, nombre del mítico y fallecido presidente del club.

Los merengues se deshicieron lentamente ante la especuladora y letal trituradora italiana. Creyeron que con el gol de Cristiano la tarea ya estaba hecha. Menospreciaron a su rival y olvidaron que el futbol es casquivano y caprichoso. La regaron en su casa y ante los atónitos rostros de una afición que venera a los suyos. No hay mayor humillación para un equipo tan orgulloso como el Bayern de Munich. Ambos recibieron tremendos bofetones y quedaron fuera de la pachanga berlinesa.

COSAS DEL FUTBOL   espectacularidad del futbol...

Toca ahora caza de brujas. Sucede siempre en temporada de vacas flacas. Hay que buscar cabezas de turco: en ese terreno los dueños nunca tienen escrúpulos porque necesitan víctimas para eludir el bulto, la responsabilidad. Para eso están los eslabones débiles. Sobre ellos se ceban sin compasión los dueños que solo piensan en salvar su pellejo. Y si no hay pruebas en contra de quien fue condenado, pues se fabrican. Pasa en todas las empresas.

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BOCA-RIVER: LA COBARDÍA

La imagen de la hermosa Argentina quedó este jueves bajo tierra al calor de los vergonzosos hechos violentos registrados en la Bombonera bonaerense. Salían los jugadores del River Plate para jugar el segundo tiempo de la eliminatoria de la Copa Libertadores frente a su acérrimo rival Boca Juniors. No pudo ser porque algún inadaptado tuvo la ocurrencia de echar gas pimienta sobre los jugadores visitantes.

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El juego fue suspendido después de más de hora y media de deliberaciones mientras los jugadores de Boca y River distanciaban sus posiciones en el centro de la cancha. La actitud de los futbolistas boquenses fue, por decir lo menos, lamentable e insolidaria. En la práctica fueron tan trogloditas como los hinchas que perpetraron tamaña salvajada.

A la cabeza de la irracional actitud del elenco de Boca Juniors estuvo su entrenador, Javier Arruabarrena, insensible e incapaz de ordenar a sus jugadores que arroparan a sus acérrimos rivales. A partir de esa lamentable actitud un reducido grupo de enloquecidos seguidores boquenses se dedicaron a impedir la retirada de los jugadores rivales mientras sus colegas del Boca permanecían en sus posiciones como estatuas de sal.

En ningún país del mundo se da una relación tan enfermiza entre política y futbol como la que pudre a Argentina.

En los graves incidentes descritos no se vio por ninguna esquina dispositivo de seguridad alguno. Como si todo estuviera preparado, fríamente calculado.

Soccer - European Cup - Final - Liverpool v Juventus - Heysel Stadium