Circo, maroma, teatro y muerte


Lucha libre, espectáculo de masas que genera violencia y mucho dinero… 

Muerte de El Hijo del Perro Aguayo, revela mafia que prevalece en  esos espectáculos.

 Agencia Mexicana de Noticias

En 1863, en vísperas de la llegada a México de Maximiliano y Carlota, el mexicano Enrique Ugartechea, primer luchador mexicano, se convertiría en el padre de la luche libre, a partir de la lucha grecorromana.

Pronto, ese circo, maroma, teatro y muerte lograría penetrar en el populacho.

Proliferarían las arenas y los cuadriláteros del box y la lucha libre.

Luchadores de la talla de El Santo y Blue Demon trasladaron la realidad a la ficción en películas de renombre internacional, en las que figuran como héroes mexicanos, luchando contra el mal. Son nuestro Superman mexicano.

La lucha libre mexicana es una pasión y forma parte del folklore mexicano, pero no deja de ser un espectáculo de violencia que se introduce en todos los rincones de la familia, y ha hecho una sociedad violenta.

Por ello, en 1964, Ernesto Peralta Uruchurtu, el llamado regente de hierro de la ciudad de México, que duró en el cargo casi 14 años, prohibió la lucha libre por televisión, a raíz de que unos chiquillos se habían dado en la torre, emulando a los gladiadores del circo, maroma, teatro y muerte.

 

IMITACIÓN, PELIGRO QUE ACECHA A NIÑOS

Esos chiquillos que emulaban a los superhéroes mexicanos en mucho se parecen a los niños que en Estados Unidos saltaron por las ventanas, creyéndose indestructibles, como Superman o Spiderman. ¡Y pácatelas!

También hubo chiquillos que murieron al imitar a Mary Poppins, que solía volar con una sombrilla.

En este terrible fenómeno sociológico, los padres y los medios de comunicación son los principales responsables, pues fomentan la violencia, a través de un espectáculo suicida.

La razón es muy simple, los niños no tienen criterio a esa edad, no distinguen la realidad de la ficción. ¿Y dónde están los padres? Pues viendo la llamada caja idiota con unas chelas bien frías a un lado y los pies sobre la mesa.

¿Por qué hago historia?

Hace unos días, en un cuadrilátero de Tijuana, murió trágicamente Pedro Aguayo Ramírez, mejor conocido como El Hijo del Perro Aguayo, y cuyo deceso pone en evidencia que ese lucrativo negocio está en manos de una mafia que no garantiza ninguna seguridad para el público y los luchadores, que podrían seguir muriendo como perros sin el auxilio de ningún médico.

La trágica muerte de El Hijo del Perro Aguayo, debido a un traumatismo cervical, a consecuencia de un fuerte golpe en el cuello, demuestra que la mafia de esos espectáculos viola leyes y reglamentos, y que los involucrados bien podrían ser juzgados de negligencia criminal, pues conocen absolutamente nada de primeros auxilios.

Por principio de cuentas, esa función de lucha libre no debió realizarse, pues los organizadores violaron normas fundamentales, estipuladas en el reglamento correspondiente, y por las cuales, el empresario sólo pagará 7 mil pesos de multa, mientras obtuvo en taquilla 1.2 millones de pesos.

¿Una vida vale 7 mil pesos?

El hecho macabro revela también que la realidad supera la ficción, y que detrás de ese deplorable espectáculo hay una estela de corrupción.

¿Por sus efectos altamente nocivos, debe prohibirse ese macabro espectáculo?

agencia mexicana  el hijo del perro....

LAGRIMITA Y LAS MAFIAS

El 12 de abril arranca el grillerío por todo México para renovar 500 curules en la Cámara de Diputados, nueve gubernaturas, casi mil alcaldías y 639 diputaciones locales.

Serán dos meses de bombardeo de mentiras, atolito con el dedo, mucho wiri-wiri, mucho ruido y pocas nueces.

Unos y otros se sacarán el garrerío al Sol para persuadir a los electores de que son lo menos podrido de la mafia política mexicana para obtener el hueso que los mantendrá agarrados de la ubre presupuestal por tres y por seis años, en el caso de los gobernadores.

El pasado fin de semana venció el plazo para que el árbitro electoral de México, aceptara o no el registro de gallos y gallinas, chapulines, trapecistas y de todo el zoológico, incluyendo a los llamados candidatos independientes, que no son cobijados por ningún partido de los que conforman la mafia política.

Sí, un total de 122 ciudadanos, sin lacra política que los apoye, intentaron convertirse en candidatos independientes, pero el árbitro electoral les sacó la tarjeta roja a 100, incluido Guillermo Cienfuegos, el payaso Lagrimita, a quien la mafia política hizo que se le acabará la sonrisa, y no podrá ser candidato a la alcaldía de Guadalajara, Jalisco.

La mafia de la partidocracia en el INE juzgó que el payaso tapatío juntó más del 2 por ciento de las firmas que exige la mezquina reforma político-electoral, promulgada en enero de 2014, pero de las más de 26 mil firmas recabadas, cuando menos unas cinco mil no eran válidas y 184 pertenecían a electores muertos.

 

LAS LÁGRIMAS DE LAGRIMITA

¿Qué le recuerda a usted esa historia?

Seguramente ya le vino a la mente de que en la era del carro completo del PRI y de todas todas, millones de votos correspondían a los muertitos. Así el PRI, PAN y PRD obtendrían un sinnúmero de posiciones políticas, reviviendo a los muertos.

Pero eso de que el payaso Lagrimita haya revivido a los occisos, me parece una payasada.

No es fácil que la mafia política deje entrar a su reino, el reino de los dineros públicos y de los business, a cualquier hijo de vecino.

La ponzoñosa partidocracia seguirá monopolizando el poder político, y sólo en casos cuando le interese fragmentar el voto de los electores, entonces, lo permitirá, como es el caso del iletrado y vulgar futbolista Cuauhtémoc Blanco, cuya candidatura logró, y podría convertirse en el alcalde de la ciudad de la eterna primavera, Cuernavaca, Morelos.

Así que los electores que por él voten, que no se lamenten después que les tocó un edil vulgar y corriente que desconoce absolutamente todo sobre ciencia política.

Pero el caso es que la mafia política condenó al payaso Lagrimita a ganarse la vida decentemente, robando sonrisas y no agandallándose los dineros públicos como ocurrirá en la mayoría de nuestros “representantes populares”.

AGENCIA MEXICANA....Francisco Vega de Lamadrid

LA CUEVA DE ALÍ BABÁ

En el libro original, Las mil y una noches, que es una célebre recopilación medieval de relatos árabes, se habla de un cuento llamado Alí Babá y los cuarenta ladrones.

Alí Babá era un leñador pobre que descubre por casualidad, en el bosque, la cueva de los cuarenta ladrones, en la que guardaban los tesoros que robaban al pueblo. Alí Babá escucha que para entrar a la cueva tenía que pronunciar las palabras mágicas “Ábrete, Sésamo” y para salir “Ciérrate Sésamo”.

Acto seguido, el legendario personaje se oculta y espera a que se marchen los ladrones para entrar a la cueva y llevarse parte del botín. Al llegar a su casa, cuenta a su ambicioso hermano lo sucedido, pero éste cegado por la avaricia llega a la cueva y se le olvidan las palabras mágicas para salir. Los ladrones lo encuentran y lo hacen cachitos.

Las mil y una noches es junto con La Biblia y El Quijote de la Mancha, los tres libros más fantásticos en la historia humana. ¡Vale la pena leerlos!

¿Por qué hago historia?

 

DELINCUENTES DE CUELLO BLANCO

Porque mire, usted. La cueva de los cuarenta ladrones en mucho se asemeja a la privatizada banca mexicana, pues sus voraces banqueros, en el 2014, obtuvieron ganancias por más de 120 mil millones de pesos, a costa de los ahorradores mexicanos a los que les cobran por todo, y, según la Condusef, perpetraron ilícitos por más de 14 mil millones de pesos.

¡Por lo visto, el mejor banco sigue siendo el colchón y la alcancía de cochinito!

Sí, estamos ante unos delincuentes de cuello blanco, institucionalizados, que concentran la riqueza nacional y se la llevan íntegra a los paraísos fiscales, donde se encuentran sus filiales, y muchos de ellos, como el HSBC, son la gran tintorería mundial en la que se lava y se plancha a todas horas dinero ilícito que proviene de las mafias.

Las multimillonarias ganancias que obtienen esas usureras alimañas no se quedan en México para el desarrollo del país, sino que constituyen uno de los más descarados y groseros saqueos contra la nación, gracias a unos gobernantes vende patrias y peleles del capitalismo salvaje.

Fox

¿VIVIMOS UNA DEMOCRACIA?

La partidocracia nos ha vendido la idea de que los mexicanos somos independientes porque vivimos en una nación democrática, cuando en realidad esa partidocracia y esos gobernantes nos han hecho esclavos del capitalismo, gracias a sus disque reformas estructurales que sólo sirven para profundizar en la rapiña y el saqueo.

La Condusef ha revelado que 39 de los 45 bancos que hay en México, tienen cola larga y corta que les pisen, pues han perpetrado robos en sus distintas modalidades a 4.5 millones de cuentahabientes.

Banamex es lo más tenebroso de la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones, pues concentra un millón 366 mil 654 denuncias, y le siguen en competencia de trinquetes Bancomer, del cual es accionista el Vaticano, y Santander.

¿Quién se atreverá a entrar a la cueva de los cuarenta ladrones a rescatar el tesoro de México, sin correr la misma suerte que el hermano de Alí Babá?

 

LOS PANISTAS Y EL SÍNDROME DE HIPÓCRATES

Hipócrates, el médico de la Antigua Grecia, que vivió hacia el año 400 a.C., no era conservador ni panista, pero sí odiador del género femenino.

¿El motivo de esa misoginia? Su madrastra, que lo acosaba sexualmente a cada paso que daba. A Hipócrates se le haría fácil generalizar y tildó a las mujeres de “crías maléficas que perturban la quietud de la sociedad masculina…inferiores, perniciosas, malas y peligrosas”.

El síndrome de Hipócrates cundiría en otras sociedades y culturas, como la mexicana, y quienes permanentemente se exhiben como odiadores del género femenino son los retrogradas conservadores panistas.

En esas goteras se acuñó incluso una infame máxima que rezaba “las mujeres deben ser como las escopetas: estar siempre cargadas y tras la puerta”.

Esa demente misoginia la veríamos también con Vicente Fox cuando llamó a las mujeres de México: “lavadoras de dos patas”.

¿Y sabe qué fue lo peor? Que ningún caballero y ninguna mujer dijeron ni pío.

Esa sociedad conservadora mexicana en mucho se parece a la del Medio Oriente, donde la violencia contra las mujeres es institucionalizada, y por cuestiones religiosas son juzgadas en los famosos crímenes de honor, que son perpetrados por los propios miembros de la familia de las víctimas.

En aquellas latitudes del mundo, la mujer sigue siendo una esclava doméstica y un mero objeto sexual. No faltan los insensatos que sostienen la tesis de que “la mujer es una máquina de hacer bebés”, como actualmente ocurre en el parlamento iraní.

Y como Fox y otros pelucas viejas del conservadurismo han puesto el mal ejemplo contra las mujeres mexicanas, al gobernadorsete panista de la Baja California, Francisco Vega de Lamadrid, se le hizo fácil vociferar diciendo que “las mujeres están rebuenas para los niños y la casa”.

“Ustedes son lo mejor que nos ha pasado. Están rebuenas todas para cuidar niños, para atender la casa, para cuando llega uno, y a ver mijito, las pantunflitas. No, no: ustedes de veras que son el pilar de la familia y perfectamente lo saben. Muchas felicidades”.

Eso fue la memorable misoginia del desgobernador californiano que le ha merecido el desprecio popular de las mujeres de México, que no se cansan de echarle mentadas a mañana, tarde y noche.

“A éste habrá que envenenarlo o castrarlo” dicen unas, y otras más precavidas dicen que “merece que le escupan la cara”.

Y claro que la estupidez de Francisco Vega de Lamadrid es una barbajanería, que ha dado pie para que las y los feministas hagan cera y pabilo de sus comentarios machistas, pues resulta inaceptable que en el mundo moderno de la gran tecnología y los derechos humanos, un servidor público se exprese y actúe con semejante bajeza.

¿Es saludable para la nación que un gobernante rinda culto a Hipócrates, predicando el odio contra las mujeres?

HSBC