Abuso de poder, peculado y Korenfeld


Los relojes de César Camacho Quiroz

 Eduardo Ruiz Healy

 Todo empezó el 27 de marzo pasado cuando Ignacio Vizcaíno Tapia, un vecino del fraccionamiento Bosque Real, en Huixquilucan, Estado de México, tomó unas fotografías que luego publicó en su cuenta de Facebook. En ellas se ve a un hombre, una mujer y tres niños bajar de una camioneta para abordar un helicóptero que lleva varios minutos esperándolos en un lugar del fraccionamiento. También se ve que varias maletas son bajadas de la camioneta y subidas a la aeronave.

Las fotografías se hicieron virales en pocas horas y se supo que el helicóptero está al servicio de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y que quienes aparecen en las fotos son el director general del organismo, David Korenfeld y su familia.

Cuatro días después, el 31 de marzo, la Coordinación General de Comunicación y Cultura del Agua de la propia CONAGUA informó que los familiares de Korenfeld “lo acompañaban al aeropuerto de la Ciudad de México para que él asistiese a un tema de índole médico”.

Ante lo anunciado por al CONAGUA muchos nos preguntamos si era realmente necesario que Korenfeld usara un helicóptero para ir a ver a su médico. Es más, nos preguntamos si las maletas que se subieron al helicóptero significaba que su familia lo iba a acompañar durante su estancia en algún hospital.

Un día después, el 1 de abril, a las 15:05 horas, el mismo Korenfeld, por medio de un mensaje de su cuenta de Twitter (@David_Korenfeld) confirmó la información que un día antes difundió la CONAGUA y escribió: “Tal y como se informó, el estado de salud de mi rodilla y cadera se han ido agravando y requiero tratamiento médico”. Ese tuit venía acompañado por una fotografía de su nada atractiva rodilla enfundada en una férula.

Instantes después de ese tuit mandó otro que decía: “Cometí un error inexcusable al utilizar un helicóptero de Conagua para transportarme al AICM. Ofrezco por ello una disculpa pública”.

Y, a las 15:06, otro tuit en donde anotaba: “He procedido a cubrir el costo por la utilización del helicóptero, mediante depósito a la Tesorería de la Federación”.

En lo que los tuits de Korenfeld se refiere, cabe hacerse las siguientes preguntas:

1.-¿Cometió un error inexcusable o el uso del helicóptero era o es una práctica habitual del funcionario? De acuerdo a los vecinos de Bosque Real, el helicóptero aterrizaba con frecuencia en su fraccionamiento, causando la molestia de los habitantes de la zona. Es decir, no fue un error inexcusable el que cometió solo ese día Korenfeld, sino uno que cometió muchas veces. Por ello, Korenfeld mintió en ese tuit.

2.- ¿Cuánto pagó por el uso del helicóptero ese día? De acuerdo a los que saben, la hora de vuelo de un helicóptero como el que ese día usó Korenfeld cuesta entre tres y cuatro mil dólares. ¿Cuánto pagó por ese día? ¿Cuánto debería pagar por todas las veces que lo usó para fines personales o para no molestarse en ir a su oficina por tierra?

El escándalo surgido en torno al uso familiar del helicóptero de CONAGUA se hizo más grande cuando días después se supo que el 27 de marzo Korenfeld no iba rumbo al hospital sino a un destino mucho más agradable y exclusivo.

RUIZ HEALY   PRUEBA EHACIENTE

EL INTENTO DE JUSTIFICACIÓN

El director general de CONAGUA, David Korenfeld, trató de justificar el uso indebido de un helicóptero del organismo público a su cargo, el 27 de marzo pasado, asegurándonos que acompañado de su esposa e hijos voló desde su casa en Huixquilucan, Estado de México, al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, buscar tratamiento médico para su cadera y rodilla. Lo que no informó fue en qué hospital o consultorio iba a ser atendido. Tampoco explicó porque él y su familia llevaban maletas y mochilas que generalmente acompañan a quienes van a realizar un viaje de cierta duración.

El escándalo en torno al uso familiar del helicóptero de CONAGUA se hizo más grande cuando días después se supo que el viaje que emprendió la familia Korenfeld el 27 de marzo no solo incluía una probable visita a un hospital sino la estancia en un destino mucho más agradable y exclusivo.

Y se supo gracias al diario defeño El Universal, que el viernes 3 de abril informó que los Korenfeld viajaron a Estados Unidos el domingo 29 de marzo, dos días después de abordar el helicóptero en Huixquilucan, dos días antes de que la CONAGUA informara que sus familiares “lo acompañaban al aeropuerto de la Ciudad de México para que él asistiese a un tema de índole médico” y tres días antes de que el propio funcionario tuiteara que requería tratamiento médico y que el uso del helicóptero fue “un error inexcusable”.

El mismo periódico informó que los cuatro miembros de la familia Korenfeld viajaron el domingo 29 de marzo a Denver, Colorado, en el vuelo 1087 de United Airlines y que las autoridades migratorias estadounidenses confirmaron que ese mismo día ingresaron a Estados Unidos.

Ese mismo día, el 29, también de acuerdo al El Universal, la esposa de Korenfeld, Sandra Kershenobich, recibió a las 17:22 este mensaje en su cuenta de Twitter @sandrakerse: “Hola Sandra! Soy del equipo de Cuvée, esperándolos en el Arrabelle de Vail. Cuál es tu hora estimada de llegada? Gracias!”. La remitente del mensaje, Rita Cuéllar (@rcuellar7),  aparece como DM Operations Manager en el sitio web de la agencia de viajes www.cuveeescapes.com.

Es decir, que el martes 27 de marzo David Korenfeld y su familia utilizaron el helicóptero de CONAGUA para iniciar su viaje hacia Vail, Colorado, seguramente para ocupar alguno de los chalets que Cuvée promueve en su sitio web, cuyas rentas van de los 1,900 a los 9,950 dólares por noche. Lo que nunca imaginaron ese día es que las fotos de cuando abordaron la aeronave en el fraccionamiento Bosque Real echarían a perder sus planes. La ejecutiva de Cuvée le informó a El Universal que de última hora Korenfeld canceló su reservación, aunque no lo comprobó con el documento correspondiente

Para explicar su “error inexcusable” Korenfeld comparecerá próximamente ante la Secretaría de la Función Pública, la cual determinará la sanción que deberá aplicársele al funcionario.

Si el nuestro fuera un país verdaderamente democrático y transparente, Korenfeld ya hubiera presentado su renuncia. Pero, como no lo es, no es descabellado pensar que seguirá en su cargo mientras el presidente Enrique Peña Nieto considere que le es más útil en la CONAGUA que fuera de ella. Que Korenfeld sea un mentiroso y haya abusado del cargo parece no ser importante.

RUIZ HEALY   CESAR CAMACHO     RELOJ

LOS QUE NO SE APRIETAN EL CINTURÓN

 El caso del helicóptero de uso gubernamental que el director general de la CONAGUA, David Korenfeld, indebida e inexcusablemente utilizó para transportar a su familia desde su casa en Huixquilucan, Estado de México, al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el 27 de marzo pasado, causó irritación, molestia y enojo en incontables mexicanos que estamos hartos de la manera en que funcionarios, representantes populares y demás miembro de la clase político-burocrática hacen uso de recursos públicos –financieros, materiales y humanos- para satisfacer sus necesidades y caprichos personales.

Y también ha provocado indignación el uso de cinco helicópteros que llevaron a varios potentados perredistas a Zitácuaro, el domingo pasado, al arranque de la campaña electoral de Silvano Aureoles Conejo, candidato del PRD a la gubernatura de Michoacán. Entre quienes llegaron en las aeronaves cuyas rentas por hora van de los 1,200 a los 4,000 dólares dependiendo de las características de cada una, estaban los gobernadores de Morelos y Guerrero, Graco Ramírez y Rogelio Ortega, respectivamente, el presidente nacional del PRD Carlos Navarrete, el diputado federal Antonio García Conejo, el expriísta y hoy estratega perredista José Guadarrama, y diversos dirigentes nacionales y estatales del PRD. Todos volaron del aeropuerto de Toluca a Zitácuaro en solo 30 minutos porque es claro que no pudieron o quisieron perder los 80 o 90 minutos que por tierra toma recorrer el trayecto de 90 kilómetros. Tal vez no quisieron exponerse a los peligros que acechan a quienes viajan por los caminos de Michoacán o, convencidos como están de que no pueden perder su valioso tiempo, optaron por gastar cientos de miles de pesos de algún presupuesto oficial o partidista, recursos económicos que a fin de cuentas salieron de los bolsillos de los mexicanos que pagamos impuestos al ingreso o al consumo.

Los funcionarios, representantes populares, líderes sindicales y demás miembros de la clase dorada mexicana, así como sus familiares, utilizan helicópteros, aviones y camionetas blindadas como si fueran miembros de alguna de las familias reales que gobiernan a países petroleros árabes. También le dan un uso personal a incontables recursos materiales y humanos que se pagan con recursos públicos. Esta clase privilegiada no conoce lo que es apretarse el cinturón pese a que se anuncien diversas medidas de austeridad que siempre terminan afectando la calidad de vida de quienes no vivimos del presupuesto público.

Ahora entiendo por qué son tan ricos muchos de los miembro de la clase político-burocrática. El uso y abuso que hacen de los bienes públicos les permite ahorrar mucho de lo que ganan para poder así ser propietarios de casas, edificios, ranchos, presas y colecciones de relojes de lujo. Ahora entiendo, por ejemplo, como el presidente nacional del PRI, César Camacho, de ser un humilde burócrata de Metepec, Estado de México, es ahora poseedor de una colección de relojes valuada en varios millones de pesos, colección que puede presumir en público sin temor a que se los roben porque está protegido 24/7 por los guaruras que pagamos nosotros. Tan solo uno de sus modelos vale casi 800,000 pesos, el equivalente a lo que obtendrá en 33 años un trabajador que gana el salario mínimo.

La mala conducción de la economía, la caída de los precios del petróleo y una reforma fiscal que desestimuló la inversión han afectado gravemente a la economía y obligado a que millones de mexicanos nos apretemos una vez más el cinturón. Entre nosotros definitivamente no están quienes ocupan posiciones privilegiadas dentro del sector gubernamental y político del país y que con absoluto cinismo usan bienes públicos, despilfarran los recursos de todos los mexicanos y presumen estilos de vida y riquezas propias de megamillonarios. Ellos no se aprietan el cinturón.

ruiz healy    silvano aureoles

QUE SE DEN

Creo que los mejores spots de radio y televisión que transmiten los partidos políticos son aquellos en donde los unos y los otros se dan hasta con la cubeta.

Me reí cuando vi por primera vez el spot del PAN en donde una dizque reportera le pregunta a un dizque ciudadano de pie que camina sobre el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México que qué opina “que el presidente del PRI presuma relojes de más dos millones de pesos” al tiempo en que le muestra una foto en donde se ve a un César Camacho con cara de monje budista en meditación luciendo en su muñeca izquierda un reloj que parece ser un Jaeger-LeCoultre Duomètre à Quantième Lunaire 40.5 cuyo precio de venta es de 646,000 pesos. En la misma foto aparecen otras fotografías, también supuestamente de la flaca muñeca de Camacho portando otros dos relojes: un Patek Philippe 5960/1A-001 valuado en 797,300 pesos y un Ulysse Nardin GMT de 725,250. La respuesta del actor que representa a Juan Pueblo es propia de un ciudadano indignado pero no muy propio considerando que le está contestando a una dama: “¿Qué qué opino? Pues es una ching…”.

Igualmente me reí, pero menos, cuando el PRI, demostrando una absoluta falta de imaginación creativa, reviró trasmitiendo un spot en donde otra actriz, también haciéndole de reportera, le pregunta a otro Juan Ciudadano que también camina sobre el Paseo de la Reforma que “qué opina que el gobernador del PAN, Guillermo Padrés, construyó ilegalmente una presa en su rancho que le quita el agua a la gente que no la tiene?” al tiempo que le muestra una foto en donde aparece un Padrés con cara de bandolero listo para asaltar a alguien, l leyenda “Guillermo Padrés gobernador de Sonora”, el logotipo del PAN y las fotos de antes y después de los que supuestamente es la presa que el gobernador sonorense mandó construir sin autorización. ¿Y cuál es la respuesta del ciudadano entrevistado? La misma que se escucha en el spot del PAN.

Personalmente creo que la del PAN fue más efectiva porque muestra a un César Camacho ostentoso, despilfarrador y extraordinariamente rico. Padrés, en cambio, aparece como un rancherito ambicioso que sólo quiso mejorar el nivel de vida de sus vacas y sus cultivos.

Que el spot del PAN lo exhibiera ante millones de personas evidentemente le dolió mucho al expresidente municipal de Metepec y exgobernador substituto del Estado de México. Tanto, que interpuso una queja ante el IFE argumentando que dicho mensaje lo calumniaba. El INE estuvo de acuerdo con él y ordenó que de inmediato se suspendiera la transmisión del spot, mismo que todavía puede verse a través de YouTube.

Estoy de acuerdo en que el mensaje calumniaba a Camacho porque en él se decía que presumía relojes de más de dos millones de pesos, lo cual es una mentira, ya que la realidad es que presume relojes que apenas llegan a los 797,300 de pesos. El PAN calumnió y exageró, pero el trancazo que recibió no se lo quita con nada el metepequense.

Después de escuchar los aburridos e hipócritas spots de todos los partidos políticos, propongo que el INE autorice aquellos en donde los partidos y candidatos se den con todo. Por lo menos que los miles de millones de pesos que nos cuestan las campañas políticas nos hagan pasar un buen rato y nos hagan reír un poco. Lo merecemos.

 

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